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Ahimsa es vida

domingo, 9 de abril de 2017

EN LAS TRINCHERAS

Esta es la historia de Aamir, un niño de cinco años que ha sido obligado por la crueldad de algunos señores a vivir en una trinchera donde las balas son los sonidos que oyen sus oídos. Aamir agoniza, poco a poco, su pequeña y corta vida se le va con cada respiración - el aire es irrespirable debido a los ataques biológicos, así como a  los bombardeos que no cesan -, su pequeño cuerpo ya no tiene fuerzas y ha caído en la inconsciencia, lugar donde no se siente dolor ni temor.

Su inconsciencia le lleva a unos recuerdos muy queridos, a su casa, donde sus hermanos y padres lo miran orgullosos de su gracia, de su buen humor y de su alegría innata. Padres que trabajan el campo, respetuosos con la tierra que les da de comer y amantes de sus hijos; hijos que estudian para labrarse un mejor porvenir para todos  y por las noches se sientan juntos para cenar y compartir sus vivencias, alegrías o tristezas. Una familia más entre las miles de familias en el mundo, a lo largo y ancho del planeta.

Vidas truncadas sin saber por qué, a la merced de unos señores que decidieron que la vida de esas esas personas les pertenecían y como consecuencia llegaron a la conclusión de que si las aniquilaban no pasaba nada, serían daños colaterales en medio de ese terrible escenario que acababan de crear, la guerra.  Así empezó una carrera sin fin de años de horror, de sufrimiento, de miseria que aún siguen padeciendo en sus carnes las personas que viven en las trincheras, temblando de terror cada segundo de sus vidas y esperando que la muerte venga a salvarlos de ese terrible escenario.

Esos señores que solo saben crear guerras, fabricar armas y generar caos a su alrededor, son almas enfermas que viven a lo largo de los cuatro puntos cardinales del planeta. No les importa si las personas viven o sufren; las personas que no han muerto físicamente están siendo torturadas psíquicamente en medio del caos con la muerte haciendo de su sombra. 


Para la gran mayoría de los seres humanos estas barbaries son inconcebibles e inhumanas, ya que la vida humana es sagrada y debemos respetarla y no es una moneda de cambio de compraventa como esos señores piensan, ya  que a ellos  solo les mueve el poder y el dinero, pero tienen sobre su conciencia la muerte y la miseria de miles de seres humanos que han dejado en la cuneta viviendo en las trincheras.

Aamir, sale de su inconsciencia, se remueve en las trincheras, cubierto de tierra mojada y piedras que se clavan en su pequeño cuerpo, y vuelve a vivir esa pesadilla de horror y dolor, incomprensible para él; llora desconsoladamente porque se ha dado cuenta de que su familia se ha ido, se siente solo y abandonado.

Su dolor y desesperación es tan grande que vuelve a caer en la inconsciencia, pero esta vez, vive el reencuentro con sus padres y hermanos que les sonríen y le esperan. Él se levanta y se dirige hacia ellos, no siente dolor ni tristeza, solo una gran alegría de volver a estar con su familia. Vuelve su mirada hacia atrás y se da cuenta de que ha dejado las trincheras que como otros muchos compañeros, sonríen y se van felices porque para ellos se acabó el infierno.

Mucha gente sigue sobreviviendo y agonizando en esas trincheras esperando que su sombra, la muerte, les lleve con sus familias y amigos,  sin comprender por qué nadie les ha ayudado.

¿Cuánto vale el poder y el dinero? Me pregunto, al ver tanta destrucción, miseria, heridas que jamás cicatrizarán, vidas sesgadas…;  trincheras empapadas de sangre y llantos de tristeza, también Madre Tierra llora y clama al cielo. Los corazones de hierro, esas almas enfermas  son los verdugos que quitan la vida y la alegría a miles de personas a lo largo y ancho del planeta, pero esos verdugos que han perdido el perfume de sus almas deben saber que las miles de almas que sufren y que se han ido, elevan una plegaria  sincera de perdón para que la paz vuelva a la tierra y a la Humanidad entera.

La voz del pequeño Aamir es la voz de todos los niños y víctimas que se han ido y que siguen luchando por sus vidas, voz que seguirá viva y cada día se alzará más y más, hasta los confines del universo, hasta que los responsables de esos crímenes y de esas trincheras paren las guerras, las masacres, las violaciones para que la Humanidad entera pueda celebrar la victoria de la paz sobre la guerra.

No hay poder en el universo más grande que el amor y el perdón y no podemos olvidar que los seres humanos estamos hechos de esas esencias. Esas almas enfermas solo desean poder y dinero, qué pobres son al vivir esa falsa ilusión, jugando a ser dioses del averno, donde el egoísmo y el ego acompañan a su cortejo creando sufrimiento y terror.

La voz del pequeño Aamir se alza en una plegaria de melodía de paz para la Humanidad:
Miradas que reflejan el horizonte,
Miradas limpias y sonrientes,
Caminan juntas en un verde bosque
De flores silvestres y canciones.
Han quedado atrás las trincheras,
Tumbas de cuerpos vacíos porque
Sus almas han volado hacia
Un lugar de reencuentro con
Familiares y amigos,
Donde la sonrisa da la bienvenida
A esos héroes que han dejado sus vidas
Para enseñarnos a todos, que la vida
Hay que respetarla y que no hay poder ni dinero
Que los sillones de oro puedan comprar.  
La voz del pequeño Aamir se alza
En esta canción de alegría y paz,
Para hacer desaparecer las trincheras
Y esos crímenes atroces enterrar
Para siempre jamás.
Esos héroes se han ido y nos
Han dejado la enseñanza de que no
Es buena la venganza sino
Sonreír y perdonar con el alma.
Héroes que con su silencio,
Con su valor y con su coraje
Han cerrado sus ojos para que
Nosotros podamos continuar
El compromiso de firmar la paz
Para que otros padres y hermanos
Puedan estar juntos por siempre jamás.

El canto de los pájaros simboliza a la voz de los niños, símbolo de liberación y libertad, que cada día nos alegran las mañanas con sus cantos y revoloteos. 

Todos nosotros debemos a esos héroes del silencio nuestro compromiso de lucha para restablecer y reconstruir la paz y lugares donde los niños junto con sus familias puedan vivir, jugar y reír y nos alumbren son esas sonrisas como soles para que el futuro de la Humanidad sea vivir en paz y nunca más en las trincheras. #YoSoyAamir

 
 





                              (fotos google)

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