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Ahimsa es vida

lunes, 11 de abril de 2016

ABRIR NUESTRA CAJA DE PANDORA...

Cuando abrimos nuestra Caja de Pandora, consciente o inconscientemente, no tenemos ni idea de su contenido pese a que todo lo que contiene nos pertenece; la gran mayoría de las veces no son buenos recuerdos, sus cicatrices nos lo recuerdan, siguen supurando en nuestro interior y nos hacen daño por mucho que las queramos esconder. La decisión de abrir nuestra Caja de Pandora necesita valentía, prudencia, sabiduría y tener el perdón como escudo, para poder perdonarnos y poder perdonar ya que si no  lo hacemos podemos tener graves problemas nosotros y graves consecuencias con los demás. Es esencial abrirla y ser valientes para enfrentarnos con su contenido y así evitar más relaciones nucleares devastadoras en nuestras vidas, en nuestro entorno, con los demás...

Todas nuestras experiencias nos pertenecen ya que nosotros mismos hemos sido sus creadores, hemos tomados decisiones o no las hemos tomado, a veces pensamos que si no tomamos decisiones y nos mantenemos al margen o bien esperamos que otras personas hagan nuestro trabajo y se mojen por nosotros, estaremos a salvo y protegidos, pero ahí nos equivocamos, todos somos responsables de nuestras vidas. De nuestras experiencias sacamos nuestras vivencias, personalidad y éstas tienen un impacto sobre los demás, es decir, si nuestras experiencias son de luchar, de sentirnos vencedores en lugar de víctimas, de esforzarnos  cada día por una vida mejor -no solo en el plano material sino espiritual también-, la gente que nos rodea se sentirá mejor y más feliz, serena y a gusto; en cambio, si somos apáticos, si somos vagos, holgazanes y no queremos esforzarnos por luchar, por mejorar nuestra existencia, seremos víctimas en nuestra vida y de las experiencias y éstas serán el resultado de nuestra apatía y de nuestra holgazanería, por lo tanto nuestra vida  será de desidia, de dejadez, de abandono, de soledad, nada nos importará, sobreviviremos en un mundo gris.

Nuestra Caja de Pandora guarda todos nuestros secretos y experiencias así como nuestras armas empleadas a lo largo de nuestra vida, flechas, balas, palabras lanzadas que no podemos retener, unas han causado daños leves y otras daños muy graves. Nadie puede liberarnos de nosotros mismos, excepto nosotros mismos;  con esfuerzo,  disciplina, voluntad y consagrando tiempo y energía a nuestra vida, las experiencias y los recuerdos  serán menos dolorosos, más gratificantes y no mortíferos.

Nuestra Caja de Pandora nos hace esclavos de nosotros mismos y esa opresión, esa agresión la volcamos hacia nosotros mismos y hacia los demás y esto no se puede tolerar ni admitir, ya que el daño que nos causamos y que causamos es infinito. Cada uno de nosotros debemos construirnos según nuestras propias fuerzas interiores que debemos desarrollar de acuerdo con nuestros objetivos y deseos.

La progresión hacia nuestro objetivo nos hace ser sabios lo que significa que cada lección de la vida la vamos aprendiendo y comprendiendo y vamos sacando conclusiones positivas que nos permiten avanzar en nuestro camino.

Nuestras experiencias, nuestras vivencias, nuestras situaciones nos llevan a comparaciones, competiciones y conflictos, todos vemos nuestro mundo, nuestra vida de forma diferente ya que la miramos con gafas de diferentes colores y vemos según nos conviene. Muchas veces echamos la culpa a los demás porque no queremos ver ni ser responsables de nuestro comportamiento ya que esto implica que nuestro podio se rompe y nuestra caída es estrepitosa rompiéndonos también en mil pedazos.

Tenemos que llenar nuestra vida de amor, de compasión, de amistad verdadera, de serenidad y armonía y eliminar todos los sentimientos negativos que solo nos corroen por dentro, como decía Gandhi: "el odio es como el ácido que corroe el recipiente que lo contiene".

A veces creemos que la violencia es un arma más directa y radical y la utilizamos para terminar más rápido con el problema..., pero la verdad es que la violencia siempre tiene resultados temporales dejando a su paso ruinas, devastación, dolor, venganza, cicatrices que no se cerrarán jamás y que nunca dejaran de supurar. En cambio la paz es duradera y deja a su paso serenidad, alegría, justicia, desarrollo y progreso... A la paz se llega con diálogos y compromisos serios y reales para ello, hay que conocer los conflictos, sus causas, mirarlos de frente para poder encontrar soluciones factibles, pacificas y favorables para todos.

En estos momentos de la Historia de la Humanidad, la Caja de Pandora está llena de conflictos internos y externos,  de pobreza, de miseria, de crisis climática y no queremos darnos cuenta de su gran alcance y graves consecuencias para el planeta y la humanidad, falta de agua y de alimentos que provocan y provocarán mayores éxodos aún; graves problemas de relaciones humanas, de religiones, de injusticias, de esclavitud, de racismo, de corrupción, de drogas, de desempleo, de guerras, de no respetar los derechos humanos, de desigualdad de la mujer, de esclavitud de los niños... etc.

Nos estamos acostumbrados a todas estas terribles situaciones y pensamos que están lejos de nosotros pero todo está a la vuelta de la esquina. No podemos salvar al mundo, pero sí podemos cambiar nuestro entorno personal y poco a poco, con La ESPERANZA iremos creando un mandala de paz y serenidad que se extenderá por todo el planeta y la humanidad.



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