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Ahimsa es vida

lunes, 16 de octubre de 2017

Derrotar al espíritu del conflicto

Vivimos momentos de desconcierto, de inseguridad, de gran vulnerabilidad debido a las consecuencias devastadoras que dejan tras de sí, tifones imprevisibles que cabalgan en todas las direcciones, arrasando todo a su paso. Miles de hombres, mujeres y niños se despiertan bajo violentas ráfagas de armas, bajo feroces discursos de mentiras y de opresión, sin saber qué hacer ni a dónde ir.

Muchos gobernantes esconden bajo su grito de justicia y de libertad, sus ansias de poder para someter al pueblo, arrebatando a los ciudadanos sus derechos y privilegios. Son  bestias negras que vician el aire con la injusticia y la opresión, y, ese aire viciado cabalga como un tifón sin dirección, creando un escenario violento, cuyo fanatismo tiene  consecuencias muy graves para todos. No sabemos cómo pueden reaccionar las personas que viven en el pánico. Esto debería tenerse en cuenta.

La Humanidad entera -la excepción hace la regla-  desea vivir en serenidad, tener un trabajo que les permita vivir dignamente y disfrutar del día a día junto a  sus familias y amigos. Urge detener la desmesura de violencia y de sangre y para ello es necesario un cambio de actitud para crear un mundo nuevo y mejor construido sobre los cimientos de la paz, la justicia y el respeto, enterrando para siempre la venganza y la violencia.


La paz es responsabilidad de todos, solo en la paz el espíritu del conflicto será derrotado.

(de la red)

martes, 10 de octubre de 2017

La Caja de Pandora y la Globalización


Cuando abrimos nuestra Caja de Pandora, consciente o inconscientemente, no tenemos ni idea de su contenido ni de sus consecuencias, a pesar de que todo lo que contiene nos pertenece: recuerdos, traiciones, secretos y experiencias, así como las armas empleadas: mentiras, manipulaciones, comportamientos violentos etc. 

Antes de abrirla debemos asegurarnos de que estamos preparados para el perdón, perdón hacia nosotros mismos y hacia los demás y que poseemos valentía y sabiduría para evitar devastadoras explosiones nucleares en nuestras vidas.

En estos sombríos momentos de la Historia de la Humanidad, la Caja de Pandora que cada país guarda, está llena de conflictos internos y externos,  de pobreza, de miseria, de crisis económica, social y climática y los gobernantes siguen ignorando sus graves consecuencias para la humanidad y el planeta: éxodo y muerte, conflictos entre países por la supremacía provocando injusticias y destrucción entre todos los seres vivos.

La globalización nos acerca a todos y todos los países están involucrados en esta terrible espiral de violencia en la que todos los seres humanos estamos implicados. Creemos que la violencia es el arma más adecuada, directa y radical que existe para arreglar problemas rápidamente, pero la verdad es que la violencia siempre obtiene resultados temporales y deja a su paso estelas de ruinas y devastación, cicatrices que nunca dejaran de supurar. Como decía Gandhi: "el odio es como el ácido que corroe el recipiente que lo contiene".

No es el momento de abrir la Caja de Pandora de ningún país sino de exigir compromisos de todos los países integrantes en el planeta para crear un mundo mejor y erradicar la violencia, la injusticia, la esclavitud. No solo debemos luchar por todos los seres humanos sino también por un planeta sano y verde, luchar contra la contaminación y ayudar para que el cambio climático minimice su daño y no se cobre millones de vidas.

Científicamente se ha comprobado que el Amor es una energía muy poderosa para crear transformaciones positivas, como la paz que trae justicia, respeto y progreso.


La esperanza es la fuerza del amor que nos impulsa a seguir luchando por la paz para  construir un mundo mejor en este planeta nuestro.

martes, 3 de octubre de 2017

Imagina


                             (de la red)


Como decía Albert Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”. La fuerza del pensamiento es infinita así como la energía, por lo tanto, podemos transformar nuestro micro universo.


Imagina que tus pensamientos vuelan hacia las alturas y descansan en las blancas nubes cargadas de paz y serenidad, para luego caer en forma de lluvia y regar  la tierra con armonía y bondad.

Imagina que esa lluvia de corazones alivia a la malherida Madre Tierra y sana a hombres, mujeres y niños que sufren sed y hambre, porque la tierra se ha roto de tanta polución, radiación, mareas negras y basuras que no dejamos de tirar en el mar y en la tierra.

Imagina un gobierno en el que todos sus representantes sean hombres y mujeres de honor, luchando por un solo objetivo: la paz y la unidad; donde la justicia sea igual para todos, dónde todos los países sean aliados y busquen apoyos, en lugar de diferencias, para erradicar las armas y el yugo de la violencia o de la esclavitud.

Imagina que la religión, pilar de millones de seres humanos, baje sus armas y se una a la verdad del Amor. Amor desinteresado y sin apegos, Amor sin color ni sexo, Amor sin fronteras, Amor incondicional a la naturaleza y a los seres vivos.


Imagina que todos los seres humanos forman una nación, la Humanidad, cuyos lazos brillan en el universo, caminan mirando de frente hacia su destino, cada uno diferente pero movidos por la fuerza del perdón, la solidaridad y el amor.

Imagina que los bosques y selvas crecen y nos traen aire fresco, alejando enfermedades y muertes  causadas por la amputación de millones de árboles.

Imagina a los animales viviendo sin miedo porque ya no pueden ser mostrados como trofeos.

Imagina que el sol, que cada día nos da vida con su luz, nos entrega sus caricias para que la humanidad pueda sentir el calor de la pasión sin miedo a la violencia ni a la humillación.


Imagina que las estrellas y la luna nos arropan con su luz  para que la noche oscura se ilumine y no sintamos miedo ante las sombras que nos acechan.


Imagina, imagina, imagina… pero siempre en positivo para establecer un vínculo de armonía para que la vida sea alegría.


Mahatma Gandhi decía: “La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace está en armonía”.