Libro

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Ahimsa es vida

jueves, 21 de septiembre de 2017

Marinero


Olas rotas que traen espumas,
Gaviotas que hacen cabriolas,
Ojos melancólicos y húmedos que
Sueñan con volver a surcar las aguas
De ninguna parte.

Marinero, no estés triste,
Has surcado océanos de la vida,
Y has sido feliz en tus mares,
Amores y sacrificios, tempestades y calmas.

El ancla solo te permite soñar
Sentado en la roca con tus recuerdos,
Mirando el horizonte de tus deseos.

Soplan vientos de libertad
Que sientes en tus adentros.

El ancla de tus sueños se ha levantado,
Las olas suaves acogen tu barca,
Atrás queda la espuma de las olas rotas…

A la luz del sol moribundo
Decía adiós nuestro marinero…
(fotos de la red)

martes, 19 de septiembre de 2017

NO ES EL MOMENTO DE TENER MIEDO


:
Como decía Pitágoras:
“No podemos permitir que unos cuantos dicten el rumbo de nuestro planeta ni de la Humanidad”
“¡Hombre de estado!, antes de dar leyes al pueblo aprende bien las de la armonía”
“Vivir según la Naturaleza es vivir según los dioses”

Durante siglos nuestros antepasados nos han reiterado una y otra vez que destruir la naturaleza y a nosotros mismos es destruir el don sagrado que todos poseemos, la vida, con graves consecuencias para todos. Si seguimos destruyendo nuestro don sagrado dejaremos de ser seres humanos para convertirnos en gigantes bestias cuya única distracción es la crueldad.

El panorama que tenemos en el mundo entero es desolador. Ha llegado el momento de elegir y de tomar la decisión de luchar todos juntos por una vida mejor para todos en serenidad, progreso y equilibrio. Es hora de dejar atrás a los gigantes, a las mentes perversas que se alimentan de odio y violencia y que impiden la paz; no es el momento de tener miedo sino el momento de buscar soluciones urgentes al caos que estamos creando.

Ha habido grandes catástrofes provocadas por seres humanos cuyas consecuencias aún nos hacen sangrar nuestras heridas abiertas. En estos días la Madre Naturaleza se ha manifestado a través de sus entrañas, llorando y aullando sus gritos de desesperanza, haciendo mucho daño a miles de personas. No es el momento de que algunos Gobernantes hagan un pulso con la naturaleza, ni de relaciones de fuerzas ni de mostrar quien es el más poderoso. Es el momento de tomar medidas y buscar soluciones a tanta miseria, a tanta destrucción y a tantas violaciones de los derechos humanos en todos los países del mundo.

Todos los seres que vivimos en el planeta Tierra somos inquilinos efímeros, nada nos llevaremos el día del adiós definitivo. Así que ¿por qué no disfrutemos de las maravillas del planeta? ¿Por qué no hacemos lo correcto ayudando y compartiendo un poco de serenidad, alegría y amor con todo aquel que se encuentra en la tristeza y en la miseria?

No podemos separar los elementos que componen el planeta -agua, tierra, fuego, aire-, todos juntos forman la unidad de la Naturaleza al igual que todos los seres humanos formamos la unidad de la Humanidad.


Los Gobernantes tienen una responsabilidad muy grande hacia todos los ciudadanos y hacia la Naturaleza, es primordial que se centren en los problemas actuales, que busquen soluciones y que garanticen el respeto a la Naturaleza y la paz a la Humanidad. 

Secretos

Vivimos efímeros momentos íntimos
De secretos y vivencias.
Secretos de amores escondidos
Como perlas en el océano.

Secretos de un encuentro prohibido
De miradas furtivas y roces
Que duran la eternidad de un susurro.

Secretos de felicidad por realizar
Ese sueño que nadie comprende,
De profundas tristezas y alegrías
Vividos en el desván de la existencia.

Secretos de saber fluir con la vida
Cargando anillos y emociones,
De recuerdos y errores.

Lágrimas que han bautizado el alma,
Creando un renacer de alas
Para sentir la fragancia de la suave brisa
Y el nuevo sabor de la vida.

Secretos que solo viven en el alma
Del que ama, llora, siente y recuerda
Que la vida son momentos de miradas

Furtivas y roces de brisas amigas.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Felicidad


Felicidad, flor solitaria que nace
En las aguas profundas y turbias
Del alma que se despierta
Al dulce aroma de la existencia
Con misteriosos lazos y amables brisas,
Sellando el vínculo sagrado de la vida.

Felicidad, diamante que nace
En las entrañas de los corazones
Donde el crepitar del fuego
Rompe las cadenas liberando
La luz en mil colores.

Felicidad, esencia de estrellas solitarias,
Que transitan por la vida cargadas de enigmas,
Tesoros de luces y alegrías,
Cofres de sombras y tristezas,
Brillando como el sol y la luna
A través de la fuerza de la experiencia.

Felicidad, vida y luz
Que debemos mimar y proteger.
No podemos ignorarlas ni matarlas
Porque si las ignoramos o las matamos,
Ahogamos nuestra alma en nuestra propia trampa.

Felicidad, amor y creación, luz y vida,
Fuerzas infinitas y eternas,

Nos recuerdan el olvido de nuestra esencia.

domingo, 13 de agosto de 2017

CARTA DIRIGIDA A LA HUMANIDAD

Querido ser humano,

Esta carta va dirigida a ti que eres fuerte y libre; a ti que te condenan por tus ideas y permaneces encarcelado; a ti que huyes de las violaciones de tus derechos, de la injustica y de la guerra; a ti que sufres las consecuencias del dolor de la tierra; a ti que gobiernas y no cumples con tu responsabilidad; a ti que matas por matar, por odio y por dolor; a ti y a todos los seres humanos que sufren y luchan en silencio, por la Paz y por la Madre Tierra, para que la vida pueda continuar en ese vaivén de nuestra existencia.

Vivimos un periodo de sombras, donde las decisiones de algunos causan graves situaciones a muchos seres humanos que guardan en sus cuerpos sufrimiento y dolor, miedo y temor. Nuestra vida se ha convertido en un sinsentido y éste sinsentido, nos lleva a buscar el sentido de nuestra existencia para ennoblecerla y poder ser soberanos de nuestras vidas.

El orgullo y el ego nos conducen a un paupérrimo nivel de conciencia, velando lo positivo de nosotros mismos con despotismo, haciéndonos caer en nuestra propia trampa, hiriendo a los demás y a nosotros mismos; produciendo un  sufrimiento, a veces, inevitable y, a veces, opcional, es decir, que podemos evitarlo porque tenemos la elección, -luchamos y lo combatimos o nos buscamos excusas y lo sufrimos-. Todos nosotros buscamos la serenidad y la alegría y para ello debemos vestirnos de  humildad y responsabilidad.

Hay muchas formas de vivir, huyendo y sobreviviendo con pensamientos parásitos y negativos con consecuencias desastrosas, o, en  armonía y en serenidad, cada vez que crecemos y progresamos salimos victoriosos y sentimos felicidad. La elección, una vez más, nos pertenece.

A veces, nuestra vida es una grotesca caricatura si vivimos nuestra realidad en el desván. Hay que aprender a ser uno mismo, muchas veces nos olvidamos del espectador intentando comprender el espectáculo.

No podemos seguir caminando con las manos manchadas de sangre ni con botas de acero. Es hora de hacer el camino con las manos limpias y  los pies ligeros para unirnos a esa danza de hojas y lluvias que se entrelazan a través del aire. La Humanidad y la Madre Tierra están unidas a través de un vínculo sagrado en el corazón espiritual de cada uno de nosotros haciéndonos sentir que no estamos solos.

La motivación para luchar por la justicia, la libertad, los derechos humanos y el respeto debe emerger de nuestro corazón profundo donde reside la esperanza, simple palabra que crea lazos dorados a través del planeta y de la Humanidad entera.

Es la hora de la acción, de vivir en la paz, por ello no podemos desfallecer ni autocompadecernos. El sentido de nuestra vida es luchar por ser felices y vivir con dignidad, con respeto y en libertad, cada uno de nosotros en nuestro lugar de residencia, con nuestras costumbres y creencias.

Deseo que estas palabras de esperanza, de apoyo y consuelo nos unan a todos para llegar a tener una existencia digna y pacífica.

Un abrazo,

AHIMSA ES VIDA

lunes, 7 de agosto de 2017

EL BARQUERO DEL SILENCIO


Las aguas del río fluyen formando parte de un todo, cataratas, lagos, mares…, nos hablan y nos cuentan bonitas historias si sabemos escuchar.

“Esta es la historia de un hombre que vivía en la ribera de un rio, rodeado de altas montañas de cumbres nevadas. Su  cara estaba bronceada por el sol, marcada por arrugas de felicidad y sabiduría y sus ojos brillaban con mirada clara y serena.

Lo conocían como el “barquero del silencio” por sus parcas palabras ya que prefería escuchar a hablar, pero sus ojos reían cuando contemplaban a las personas que buscaban su compañía para que las llevase a la otra orilla. Personas variopintas y cada una de ellas con historias singulares, con sueños por realizar o desengaños guardados en el corazón de la tristeza.

El barquero se sentía libre como el viento y amaba ese rio; en sus aguas podía oír esa risa que le devolvía momentos felices de amor y ternura compartidos con su amada que aunque se había ido, su risa quedó reflejada en el agua, dibujando para siempre esa sonrisa en su cara arrugada y en sus ojos de mirada clara. 

Como era habitual, el barquero estaba sentado en la orilla del rio. “Hoy va a caer una gran tromba de agua” pensaba mientras miraba  al cielo cubierto de negros nubarrones. En ese momento apareció un hombre de mirada altiva. Pidió al barquero que lo llevara a la otra orilla. El barquero le dijo que era mejor esperar ya que la tormenta estaba a punto de descargar; pero el hombre dijo que no quería esperar. Salieron en la barca pero la tromba de agua cayó con tal fuerza que tuvieron que regresar. El barquero le ofreció su humilde cabaña hasta que escampara. El señor aceptó con mala cara y el barquero sonriendo le condujo a su humilde morada.

Choza austera, pulcra y ordenada. Mientras tomaban café el hombre le contó su maravillosa vida, de viajes a través del mundo, de reuniones y de hoteles de lujo. En un silencio entre las frases dichas,  pensó: “pobre hombre, vaya vida más triste y solitaria". El barquero lo escuchaba con atención, con ojos serenos y sonrientes.

El hombre siguió con su monólogo  y cada vez se sentía más orgulloso de su vida, cuando de pronto, el barquero le preguntó para iniciar una conversación: ¿tienes familia?  No tengo tiempo respondió; ¿tienes amigos? Tengo muchos clientes; ¿qué haces en tus ratos libres? Soy un hombre de negocios muy ocupado, no tengo tiempo ratos libres. Mi vida es el trabajo. Su cara transmitía la  extrañeza por estas preguntas y ante el silencio del barquero, se puso a observar la pequeña choza pulcra y ordenada y, entonces, oyó el canto de la lluvia al caer; por primera  vez en su vida, sintió recogimiento y deleite ante tal armonía y belleza.

El barquero le comentó: “tienes una vida ajetreada que conlleva una  soledad impuesta. Tanta gente anónima a tu alrededor que como fantasmas van y vienen sin dejar huella. Es triste que te pierdas el amor, que no puedas sentir el abrazo cálido, que no puedas oír la risa o compartir momentos dulces e íntimos con un ser amado”.  EL hombre lo miró con cara de perplejidad y pensó: “¡éste barquero no comprende nada… mi vida es maravillosa!”.

El barquero sonriendo le dijo: “no todo es trabajo y huida, debes conocerte y así encontrarás el camino de tu vida”.

Escampó y el barquero lo llevó a la otra orilla, allí se despidieron con un adiós.

Un año más tarde, mientras que el barquero estaba en la orilla del río oyendo la risa de su amada en el agua, apareció el hombre de mirada altiva, esta vez, acompañado de una mujer a la que adoraba. “Solo he venido a darte las gracias por aquella taza de café que cambió mi vida”.

La vida no es lo que tenemos, la vida es lo sentimos, si buscamos la paz y la verdad las encontraremos, si buscamos el egoísmo y la violencia los encontraremos. Solo de nosotros depende la elección. Todos llevamos el universo en nuestro corazón. 

                                  (Imagen libro La Naturaleza Sagrada del Ser Humano)

sábado, 5 de agosto de 2017

LA ESPERANZA DA VIDA A LA PAZ


¿Qué hace falta para que una idea se realice?, la respuesta es, “dar vida a esa idea mediante el deseo y la acción para llegar al resultado”.  Hay que creer en ese proyecto y luchar para realizarlo, para ello es necesario esfuerzo, disciplina y voluntad.

Muchos seres humanos duermen y se sienten cómodos en su zona de confort; su rutina y su desidia han hecho que dejen de cuestionarse si deben sacudirse el polvo que llevan encima durante tanto tiempo. Otros humanos se encuentran sentados sobre un polvorín de fanatismo, religioso o racial. Otros con graves problemas huyendo de la guerra, del hambre y de la sed… Otros, una minoría, con poder y medios crean conflictos sabiéndose amparados por su posición.

Las voces de las víctimas se pierden en el olvido, cada vez la violencia entre las personas es más cruenta, todo esto está llegando a no afectarnos porque forma parte de nuestra rutina. Nuestra conciencia está anestesiada y nuestra civilización está decayendo.

Nos hemos habituado a vivir en el mundo de las sombras. Atacando a los pueblos más vulnerables y a la Madre Tierra, contaminando los océanos y el aire, destruyendo sus pulmones y a sus habitantes. Violamos las fronteras entre los propios seres humanos y entre los humanos y el planeta.

Muchos Gobernantes sentados en el sillón del poder no tienen visión de futuro; improvisan sus decisiones con el consiguiente daño para el pueblo, imponiendo sus leyes a la fuerza porque son incapaces de observar las necesidades del pueblo a través de una perspectiva superior. Estos seres humanos despiertan el  espíritu del conflicto y de la adversidad abriendo las puertas a las sombras de las  tinieblas que se extienden sobre la Humanidad y el Planeta Tierra.
 
Vivimos en un mundo enloquecido y si no buscamos soluciones urgentes vamos a terminar aniquilándonos unos a otros, porque nadie quiere soltar sus privilegios o su poder... Vivimos continuaciones de otras épocas cuyos resultados conocemos.

La Humanidad y la Madre Tierra necesitan un proyecto de esperanza para dar vida a la paz. La Esperanza es la panacea que nos permite sanar nuestra alma triste y cansada. La Esperanza es la fuerza que puede cimentar un mundo mejor para todos los habitantes de la Tierra. La Esperanza es la luz en nuestro camino hacia la paz.


(Imagen de la red)