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Ahimsa es vida

domingo, 8 de abril de 2018

Leyes universales#tiranía de la injusticia


Tú y yo, hombre y mujer, con miedos y sufrimientos, fuerzas y alegrías, somos un torbellino de ideas vivas, lo que nos hace ser únicos y maravillosos. Todos somos caminantes y vamos en el mismo camino aunque en diferentes direcciones; algunos han olvidado el significado de ser humano -calidez, sonrisa, ayuda-, lo que les ha llevado a una sequía que rompe la tierra enterrando sus almas sagradas.

Las leyes universales de respeto y dignidad llevan a la libertad del ser humano y son las claves para una convivencia pacífica entre nosotros; además, existen otras normas y leyes específicas a cada país  para crear un bienestar social que lleve a la paz, “paz = ausencia de conflicto”. La democracia, es la mejor forma de gobierno para cualquier sociedad y debe aspirar a la libertad, a la paz, a la seguridad y a la igualdad de los ciudadanos, si no se respetan estos principios, la sociedad se desarrollará en la mediocridad, provocando conflictos y creando grandes abismos con consecuencias gravísimas.

Los principios de las leyes universales, no se ven, son un reflejo de nuestra vida, de nuestro comportamiento; si respetamos estos principios nuestra sociedad avanzará pacíficamente, tendiendo puentes, incluso, en espacios inexplorados sin importar los obstáculos; en caso contrario, nuestra sociedad agonizará por la tiranía de la injusticia,  levantando muros y siendo los ciudadanos prisioneros quedando a la merced de dirigentes que suprimen las libertades sociales, políticas e individuales, creando así la autocracia -régimen autoritario que mantiene al pueblo en la miseria y los controla por medio del miedo-, adversaria de la democracia.

La Humanidad y el Planeta necesitan la ayuda de todos nosotros  para volver a regenerarse y así todos poder beneficiarse de su diversidad y riqueza. Es inaceptable que, unos cuantos, busquen sus propios beneficios y rompan compromisos que atañen a todos los ciudadanos del mundo, sin importarles las consecuencias que sufrirán la Humanidad y el Planeta. Para restablecer los compromisos entre países es fundamental que se piense de modo global, una sola Unidad, una Humanidad y un  Planeta, y, para ello, es  necesario el respeto a las ideas, creencias, modos de vida y costumbres de cada uno de sus componentes, siendo fundamental la educación y la cultura. Educación para saber y poder elegir; cultura que, además de conocimientos humanos, significa “culto a uno mismo”, -no en sentido egocéntrico- sino el de llegar a conocernos a nosotros mismos para desarrollar la empatía hacia los demás y mejorar nuestra convivencia.

Los gobiernos lo componen seres humanos -como tú y yo-, con sus fuerzas y debilidades. Como ciudadanos  que todos somos, debemos aprender a respetarnos a nosotros mismos y a los demás, luchar para que  los valores morales y éticos de las leyes universales marquen nuestra conducta y así asegurar la libertad, la seguridad y la paz de  la sociedad; los políticos no deberían aferrarse al sillón del poder con sabor a néctar ya que su apego  hará que se vuelva veneno creando el virus de la corrupción que se expande como una pandemia infectando a todos los ciudadanos.  Todos somos responsables de nuestros actos y las consecuencias buenas o malas tocan al conjunto de la Humanidad; matar a un individuo es matar a la Humanidad, salvar a un individuo es salvar a la Humanidad.

La vida es como una partida de ajedrez, tenemos que aprender a jugar y a reflexionar antes de cada jugada, no debería existir “jaque mate” en la democracia; solo jugadas reflexivas para mejorar la sociedad y así evitar la tiranía de la injusticia.
                                  (foto google)

lunes, 2 de abril de 2018

Vestidos de naranja con números de perpetua


Después de haber pasado un bonito día con mis amigos, soñando con mis primeros besos y caricias de ese chico cuya mirada me hipnotizaba…, mi vida cambió en el camino de vuelta a casa, cuando  el coche del padre de Clara se paró. De vez en cuando nos recogía para llevarnos a casa, pero, ese día, Clara estaba enferma…

-Te invito a merendar ya que quiero hablar contigo de la sorpresa de cumpleaños de Clara.

En el coche estaban dos amigos y fuimos los cuatro a una cafetería; no recuerdo mucho, me sentí mareada y volví a tomar consciencia cuando estaba en una cama y esos tres hombres maduros se reían y decían obscenidades. Sólo veía las sombras de sus máscaras.

No quiero imaginar lo que han hecho a mi cuerpo. Oigo palabras de amenazas que me hielan el alma… juro no contar nada… pero en el fondo de mi ser, sé que cuando esté preparada denunciaré estos actos indignos del ser humano, y, a esos tres depredadores con apariencias de señores los veré detrás de los barrotes vestidos de naranja. Cada uno esculpe sus cómos, porqués, delimita su parcela de hombre o bestia; cada cual elige su vida, todas las decisiones tienen consecuencias.

Al mirar a Clara, días después, los ojos se llenaron de amargas lágrimas, –ella me preguntaba ¿qué te pasa? Y, aunque, no era  culpable me alejé sin querer, no podía soportar su compañía porque veía a su padre con esa mirada lasciva que me helaba la sangre… aún, no estaba preparada para decirle la verdad. Me alejaba sin contestar, solo pensaba: “tu padre y sus amigos me han violado hasta hartarse, han robado mi primer beso y caricias”. Sabía por Clara que su padre, cada atardecer cuando volvía a casa, les daba un beso de buenas noches y se sentaba con su mujer a tomar una copa, para hablar de cómo había ido el día. ¡Qué lejos estaban de saber que el buen padre y ejemplar marido era una bestia sin escrúpulos, de vejaciones y afrentas, violador de niñas!

Me siento sucia, humillada y ultrajada, no sé si alguna vez ésta herida sanará, tendré que hacer acopio de todas  mis fuerzas para reescribir mi historia, una nueva historia serena y sembrada de flores de múltiples colores, algunas con espinas que me harán sangrar pero será por mis decisiones.

“La claridad viene con el valor y el coraje de mirar de frente para no sumergirse en el pasado y sentirse víctima el resto de nuestros días; las emociones tienen dos caras, hay que elegir siempre la positiva como la valentía y la sonrisa para que la fuerza y la voluntad surjan de ellas. Todos tenemos un destino y debemos ir a su encuentro”, palabras que mi madre me repetía una y otra vez para curar mis heridas en el cuerpo y alma.

Por fin, un día al levantarme y cuando miraba a mi madre, vi en la profundidad de sus ojos, la fuerza de ser mujer y madre; comprendí sus palabras “ser mujer significa tener coraje, voluntad, amor y fuerza, porque somos portadoras de vida y guías de nuestros hijos, no debemos aceptar maltrato ni violencia en nuestras vidas”.  Supe que había ha llegado el momento de pasar página y de denunciar esas violaciones.

Sé que durante toda mi vida habrá una espina de ese recuerdo y también sé que hay que luchar por la libertad  y la justicia para evitar que bestias humanas sigan destrozando la vida de otras personas. Al mirar de frente puedo ser feliz, las vejaciones y las  violaciones se pagan y esas tres bestias no necesitarán más sus máscaras porque ahora visten de color naranja con números de perpetua.

Los derechos humanos son un derecho intrínseco de cada ser, nadie puede estampar su sello de propiedad o su deseo en el cuerpo de otra persona; el ser humano no nació para ser mancillado.

Este relato es una denuncia a las violaciones, al maltrato, a la violencia, a las vejaciones  de mujeres, niños, minorías… Reclamo respeto y justicia para todos para que el orden en el mundo se restablezca y  los derechos humanos sean respetados.
(Foto "Naturaleza Sagrada del Ser Humano"

jueves, 29 de marzo de 2018

El Cisne negro


Cuenta la leyenda que cuando aparece un cisne negro nada será como antes pues marca un punto de inflexión.

Ese punto de inflexión es la siembra en los campos; semillas de libertad o violencia, todo depende de nuestra elección.

A muchas personas les gusta preservar bien su coto de caza, cultivando campos de violencia, creando armas cada vez más sofisticadas, estado a la merced de cualquier persona y pudiéndose adquirir desde una edad temprana con consecuencias terribles no solo para sus familiares y amigos, sino para la toda la Humanidad al sentir impotencia ante tal horror, crueldad e irresponsabilidad. Todas las víctimas tenían un futuro que deseaban vivir y un destino por el que luchaban para ir a su encuentro pero la maldad de algunos lo han impedido. Con sus actos  y decisiones han destruido a muchas personas dejándolas como animales heridos, sin saber cómo pueden salir de ese voraz dolor y de esas heridas en el alma.

Los campos sembrados de libertad son campos abiertos cuyas simientes hacen crecer la paz, la seguridad y la igualdad de todos los seres humanos, estando simbolizada por la democracia y siendo contraria a la autocracia. Si no se respeta la libertad -entiéndase por libertad, respeto, justicia, derechos y obligaciones de todos-, la sociedad se divide y empieza a buscar otros caminos, entre ellos la violencia cuya furia subyacente emergerá cuando menos se espere, causando un daño irreparable.

La vida es un río donde el agua fluye sin cesar, el agua estancada crea moho y malos olores. Los dirigentes deben ser como ríos, fluir en la dirección del agua, de la vida e ir cambiando para aportar nuevos nutrientes de libertad a la sociedad.

Todos, ciudadanos y gobernantes, debemos tener el mismo objetivo: la libertad, que como la primavera eclosiona en colores y flores de paz, respeto, justicia, igualdad… trayendo fragancias y nueva vida.  Todos somos seres humanos, con nuestras fuerzas y debilidades, y, todos debemos aprender a respetarnos a nosotros mismos y a los demás; a luchar con valores morales y éticos para poder asegurar la libertad en la sociedad; en caso contrario, degeneraríamos en  una autocracia donde germina el virus del miedo y de la corrupción que se expande como una pandemia por todo el planeta infectando a toda la Humanidad. Todos somos responsables de nuestros actos y las consecuencias buenas o malas tocan al conjunto de la Humanidad. Matar a un individuo es matar a la Humanidad, salvar a un individuo es salvar a la Humanidad.

La Humanidad es un torbellino de vida, de proyectos, de relaciones, de culturas, de ideas vivas por lo que hay que construir puentes para comunicarse y unirse. Los campos de violencia deben desaparecer para ser sembrados con semillas de paz y evitar más matanzas. Nadie puede saber cómo va a ser la vida de otro, sus decisiones y su tiempo le pertenecen; nadie debe terminar con la vida de otra persona, esto es ir contra natura. 

Los vientos del destino hacen que el cisne negro retome su camino, su marcha nos deja una estela de pensamientos y reflexiones para evitar que se disparen flechas que solo traen guerra a la vida y un sufrimiento voraz que nos destruye. Hay que dejar de ser destructores de la Humanidad y crear campos de cultivo de libertad para recoger paz, seguridad, igualdad, respeto, justicia… “La no violencia es un principio de la vida para crear un mundo mejor”.

EL cisne negro nos ha dejado una pluma que lanzo al viento para que se convierta en ala y llegue al corazón de la Humanidad donde la flor de la armonía se abre en esta primavera.
                             (foto @refranes1969)

miércoles, 28 de marzo de 2018

Diario de un caminante


“En cuanto nace la chispa de la vida dentro del vientre de la madre, empezamos a construir la espiral de nuestra existencia, creando círculos entrelazados que nos llevarán sin parar, de uno a otro, de experiencia en experiencia, de aprendizaje en aprendizaje hasta el último círculo que se cerrará con el último suspiro, en esta danza del tiempo y del espacio”. 

Hace muchos años –no sé cuántos pues los he olvidado- me marché de casa dejando familia y amigos; como equipaje una maleta llena de ilusiones, un libro en blanco y la certeza de que algún día los renglones serían escritos en el agua, la arena y en mi alma. Mi único objetivo era buscar respuestas a mi inconformismo interior que se revelaba cada día más fuerte, alimentando mis ansías de búsqueda. Soñaba con viajar, volar, conocer gente, libros, estaba sediento de conocimiento… Durante mis viajes, descubrí personas maravillosas que me elevaban el alma y otras que la herían. Comprendí que en la guerra de la vida siempre hay heridas desde el primer momento en que ponemos los pies en nuestro camino: caídas, empujones, traiciones, mentiras, manipulaciones; estas heridas son por golpes dados y recibidos.

Estos golpes me hicieron comprender que vivir de espaldas a la vida produce sufrimiento que proviene de ese vacío de querer caminar pero el confort puede más,  provocando una vida sombra y deficiente;  siendo “tibios” por no tomar decisiones, dejándonos arrastrar por otros, viviendo una trampa mortal en nuestra vida. La decepción  y la frustración que producen esas situaciones que provocamos nos hieren el alma haciendo brotar  ríos salados de los ojos porque una vida vacía es una vida sin control, que nos arrastra con tal fuerza como un río desbordado que todo arrasa hacia situaciones imprevisibles. No sabemos quiénes somos, hablamos con otros nosotros mismos, con esa voz cargada de arrogancia, interpretando mil papeles de comediantes pero ninguno de actor principal; nos volvemos personas grises de corazón y nuestra vida se enreda como una madeja tirada en el suelo, posponiendo para mañana el momento de desenredarla.

Vivir de frente es vivir conscientes de que llevamos las riendas de  nuestras vidas porque somos sus artífices; tomamos decisiones que a veces nos llevan a lanzarnos al vacío con coraje, fuerza y sabiduría; desplegando las alas para observar desde lo alto y maravillarnos de la trama de los acontecimientos que nos construyen y comprendemos que todo está interrelacionado. Muchas veces nos hieren y herimos, rectificamos, perdonamos, así  aprendemos y crecemos realizando una obra de arte en nosotros mismos; somos los actores principales de nuestra vida porque vivimos en el eterno presente.

Después de muchos años de transitar por culturas diferentes, por senderos polvorientos, de descansar en oasis, escalar montañas, de internarme en las profundidades de la noche acompañado de sonidos que emergían de mi corazón angustiado;  de pasear entre girasoles que bailaban al son de los rayos dorados y algún que otro hada me regalaba una mirada llena de ternura, acariciándome el alma que se zambullía en el azul infinito; comprendí que yo soy el camino; que lo que buscaba lo había hallado hacía muchos años, al descubrir el canto de mi alma a través de sonrisas, atardeceres,  fragancias  y paisajes que me saludaban cada día. Y, ese descubrimiento me llevó a la  felicidad, al haber encontrado ese refugio interior en el corazón donde germina su flor curando mis heridas.

Somos nuestro propio destino, tan lejano y cercano al mismo tiempo. El viaje comienza y termina en nosotros porque somos el camino. Mi último renglón se escribe en mi alma: “si sientes ese cosquilleo no tengas miedo de lanzarte al camino que te llevará hasta el final del universo en el eterno presente”.  





                                                                   (foto de google)

sábado, 17 de marzo de 2018

Grafito de Libertad


Tac, tac, tac, el eco de mis zapatos de plataforma plateados, que me han dado una nueva identidad clandestina sin opción,  resuenan en la calle mojada y sombría en esas horas donde el silencio de la humillación es mi compañía.

Tac, tac, tac, coches que se paran y hombres que preguntan el precio de un efímero… placer.

Tac, tac, tac, subo y antes de cerrar la puerta, el coche arranca dirigiéndose  a un lugar solitario. No sé, si es un hombre o un espectro, da igual, qué puedo hacer; sus groseras manos hurgan en mi  monte de Venus. Hoy, como ayer y desde hace varios años, la melancolía me viste de tristeza porque mi alma se perdió cuando un ruido ensordecedor cayó sobre mi casa y todo desapareció, y desde entonces, mi cuerpo se vendió al mejor postor y ha sido esclavo de la violación.  Recuerdo que habías salido a pintar un grafito reclamando libertad.

Mis últimos recuerdos quedaron grabados en el beso tierno de amor cuando éramos olas y playa. Mi espíritu  vuela una y otra vez hacia ese lugar cuyos rayos bermejos teñían el horizonte y alguna que otra estrella tímida salía para hacernos compañía.

… Un pequeño jadeo me devuelve a este presente negro en el que unas manos sucias me entregan un billete marchito.

Ni siquiera me devuelve a mi calle. Me bajo, el coche arranca y me deja en la soledad de la noche.

La lluvia limpia mi cuerpo y mis pies descalzos chapotean en los charcos, el eco ha desaparecido. Las estrellas lloran y abro los brazos para sentir la brisa y las lágrimas de tantas penas. He despertado de esa agonía y esa ha sido mi última violación porque ahora sé que soy una mujer que siente que la vida crea ocasiones de renacer; esta noche las lágrimas han recuperado mi alma.

Siento a mi sombra que vuelve como compañera y a mi alma que me arropa con un vestido nuevo, dándome valor y confianza; vuelven tus palabras olvidadas: “cada hombre y cada mujer son grafitos vivientes de libertad y dignidad, esto nadie lo puede parar, por muchas bombas o destrucción, la vida volverá a nacer para luchar por la libertad”. 


(fotos google)

viernes, 16 de marzo de 2018

La luz de la Sabiduría


La Sabiduría ancestral se encuentra aquí en la vida, entre hombres y mujeres de carne y hueso, con sus luces y sombras, viviendo experiencias y sueños y aprendiendo lecciones de grandezas y miserias, a lo largo de caminos estrechos y abruptos, llanos y sencillos. Paso a paso, kilómetro a kilómetro, día tras día recorremos el camino que nosotros hemos trazado. 

Los objetivos y los sueños basados en la paz y en la libertad son necesarios para que nuestra vida sea productiva y llena de recursos. A través de la historia algunos de esos seres humanos han iluminado el mundo irradiando su propia luz, como   Hipatia, Avicena, Hildegarda de Bingen, Rabi’a-al-‘Adawiyya, Lahiri Mahâsaya, Gandhy, Lucretia Mott, Luther King, Denis Diderot, Sophia Scholl… entre otros miles, cada uno aportando su saber y experiencia para que la libertad y el conocimiento sigan brillando y barran las sombras de la ignorancia y de la esclavitud; el ser humano no ha sido concebido para ser esclavo de otro ser humano. La Sabiduría nos enseña que cada persona debe aprender a pensar por sí misma, ser autónoma, construirse y vivir sus sueños para dejar de ser dependiente y vivir bajo la sumisión, y, esa verdad florece una y otra vez a través de los tiempos y ninguna muralla o frontera puede detener su paso. Una vez más, la Sabiduría se hace oír: “una voz honesta tiene más poder y es más fuerte que un griterío demente de egoísmo y violencia”.

A través de nuestro santuario interior, el efluvio de la paz y de la libertad  se expande por el mundo. Hombres y Mujeres  de a pie, de cualquier ámbito social, no solo buscan placer y alegría sino felicidad y hacen lo imposible para que la vida fluya como las aguas del río que se renuevan sin cesar, creando un bienestar general, con colores y aromas en las calles; en cambio, algunos hombres y mujeres, portavoces de ellos mismos, buscan su propio beneficio donde consiguen mucho para pocos y poco para muchos, moviéndose en un estanque donde el agua no se renueva, produciendo roña y malos olores.

Al igual que existe la Sabiduría de la luz, existe la ignorancia de la sombra  y en ese mundo de violencia y de esclavitud existen personas que tienen instintos perversos y son aves carroñeras con cabezas de seres humanos que imponen su miedo para mantener al pueblo bajo los efectos de un narcótico y poder sacar tajada de su autoridad. Desean que el pueblo sea perezoso porque esa pereza de una mayoría es conveniente para su minoría. La corrupción es una bestia negra insaciable con tentáculos que se extiende por todo el planeta devorándolo todo con discursos vacíos que son pasatiempos de unos cuantos que adormecen, con sus palabras disfrazadas de verdad, la razón de la gente.

Las antorchas de Luz brillan con más fuerza en la oscuridad porque sus rayos de color azafrán nos recuerdan que la humanidad es un arco iris de ideas, creencias, culturas que hay que respetar y no se puede separar; de la misma forma que no se pueden separar las leyes universales de la vida, libertad, respeto, dignidad porque estas leyes nos permiten discernir el bien del mal para vivir en armonía.

EL deseo de iluminar al mundo con paz y libertad, con esperanza y dignidad es la única fuerza de la vida que nos hace cambiar.  Desarrollar nuestro discernimiento para saber lo que es bueno o no para nosotros y nuestro entorno y dejar de ser sumisos, esclavos, dependientes de todo aquel que grita y nos atemoriza. Todas las decisiones tienen consecuencias, unas buenas y otras malas dependiendo en qué bando nos posicionemos. No somos lobos solitarios ni súper héroes, somos seres humanos con deseos, sueños y anhelos de vida y paz.

El ser humano ya ha llorado bastante  y ha cubierto de rojo los caminos. La Sabiduría nos trae discernimiento para acabar con el sufrimiento, es hora de que la savia sagrada de la Sabiduría recorra las venas de todo aquel que desee encontrar la paz y conjure la oscuridad.

La luz de la Sabiduría  prende su chispa en la belleza de la grandeza de los corazones vivos de los seres humanos, trayendo aromas de paz y libertad, perfumes del alma. No olvidemos su llamada: “Una voz honesta tiene más poder y es más fuerte que un griterío demente de egoísmo y violencia”.
                                                                   (Imagen google)

sábado, 3 de marzo de 2018

¡Y a mí me llaman loco!


Llevo días intentando hacer entender a mi familia que quiero cambiar de vida. Todos creen que me he vuelto loco. Debido a mi edad piensan que ya no valgo para tomar decisiones donde la prioridad ya no es el dinero. Temen perder la herencia que he conseguido a costa de la alegría. 

Sé que aunque ahora soy mayor deseo vivir lo que perdí, caricias, palabras sinceras y amables, reír y llorar, pero sobre todo amar.  Al ver mi determinación, mis familiares y algunos de los que creía que eran mis amigos, han tomado la decisión de  encerrarme entre cuatro paredes blancas, acolchadas, -creo que para no hacerme daño- porque dicen que me he vuelto loco.

Me llaman loco porque he comprendido que la vida no solo es tener dinero sino también gente que te quiera y respete por ser como eres. Por esto, quiero vender mis posesiones y alejarme de la prisión de las cuatro paredes de hormigón donde he pasado mi vida creando un imperio cuyas murallas me protegen y también aprisionan mis sentimientos; donde la gente no me aprecia sino anhela mi poder. Todo es una carrera para escalar puestos. Solo importa el dinero.

Me llaman loco por desear dejar atrás las noches solitarias de abrazos fríos y dispersos, muecas de sonrisas y frías sábanas en camas ajenas; por olvidar el tic-tac, tic-tac sin parar -días, meses, años- de una carrera cuya meta es dinero.  A nadie le importa mis deseos.

Todos se han ido y no he visto en sus ojos un poco tristeza; ahora estoy en una fría cama de una blanca habitación. En mi mano guardo esa piedra de color turquesa que un día me regalaron y siento que me une a algo atemporal que ignoro pero que forma parte de mí.

Recuerdo que una noche, en una cama de frías sábanas, soñé que una hermosa mujer me entregaba una piedra azul turquesa y me decía que dentro de ella se hallaba mi alma que había perdido entre tanto correr para llegar a ninguna parte. Por la mañana vi una piedra azul turquesa en la mesilla de noche, cuando la toqué sentí un cosquilleo en mi mano que me traspasó todo el cuerpo; tuve sentimientos de tristeza y alegría al mismo tiempo y dulces lágrimas cayeron sin parar. Mi vida pasó delante de mí como la visión de un relámpago. Sentí que estaba a punto de perder el resto de mi vida. Me ahogaba en esa desangelada habitación.  Salí y caminé sin rumbo hasta llegar a un bosque, todo era paz y silencio. La historia de mi vida volvió a pasar delante de mis ojos y eché de menos sonrisas, besos y caricias; miles de recuerdos que no viví se grabaron en mí para luego marcharse para siempre. En ese momento, comprendí lo que era mi vida al descubrir la armonía y la serenidad de ese lugar apacible entre árboles milenarios que me acogieron como a un amigo, donde las estrellas nos hicieron compañía y los duendes del amor cantaron a pleno pulmón, el agua tocó el violín y la tierra con sus latidos el tambor.  

Ahora recuerdo… por qué salí corriendo con tanta prisa de la reunión. Me asfixiaba el ambiente de estatuas frías y vacías, querían encerrarme en una habitación de luces blancas y paredes acolchadas y me llamaban loco. Estaba tan triste que cogí el coche… no vi el camión…, una sensación al principio inconfortable aunque inmediatamente se transformó en muy agradable, vi una luz y una hermosa mujer me entregó una piedra azul turquesa.

Ahora recuerdo…

Ese recuerdo se aleja de mí, ya no siento la fría cama. Me uno en un abrazo a la tierra y a la sinfonía de las estrellas, pero antes miro de nuevo mi piedra azul turquesa que me ha ayudado a explorar nuevas esferas.
(foto google)