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Ahimsa es vida

domingo, 2 de diciembre de 2018

Vivir es todo un arte


Cada uno de nosotros  vivimos la vida de diferente manera compartiendo lo que somos y lo que sentimos. Todos somos individuales y únicos porque somos nuestro propio universo.

Nuestro cuerpo mental es un laboratorio de pensamientos en el que todos creamos nuestra vida a través de nuestras elecciones, unas mejores que otras y cuyas consecuencias las vivimos a través de emociones y acciones. Todos hemos pasado por situaciones de alegría y reconocimiento y otras en las que el dolor y la indiferencia han sido los ingredientes principales en nuestro día a día. Todos hemos hecho planes y previsto algunas circunstancias que dictan a menudo los sucesos en nuestra vida.  Si somos personas honestas, nuestra vivencia se consolida de esas verdades. Si somos mentirosos y manipuladores nuestra vida se ha construido sobre esa base de arenas movedizas, desmoronándose en cualquier momento inesperado y creando traición y sufrimiento.

Cada sol tiene su ocaso, nos encerramos en aburridas rutinas viendo pasar el tren de la vida porque presuponemos e imaginamos un futuro que nunca llegará, vivimos proyectados en una idea imaginaria que no existe.  Tenemos miedo de perder y perdemos todo, incluso el instante en que vivimos. Saber vivir es todo un arte, la simplicidad es su ingrediente principal  y nos enseña a degustar el presente  cuyo sabor dicta las normas de nuestra vida.

En nuestra imaginación, damos por hecho muchas cosas, otras las  suponemos pero pocas veces vemos y aceptamos la realidad. Nosotros aprendemos de nuestras experiencias personales y si no somos conscientes de nuestra vida, nuestro discurso se perderá en la bruma sugiriendo lo que queremos decir y su contrario. Quien no ha dicho “lo que quiero decir es…, lo que quise decir fue…, los has entendido mal…”, estas palabras tan corrientes en nuestro cotidiano, causan muchos malentendidos porque la ambigüedad esconde la incertidumbre del pensamiento e incita al equívoco.

Para evitar la ambigüedad hay que ser sinceros y concisos, tanto en el lenguaje hablado como en nuestro comportamiento, lo que nos permite vivir de una manera simple y hermosa, sin bagajes ni equívocos, ingredientes para una convivencia sencilla y, realizar esto, es todo un arte porque es aceptar la realidad de nuestra la vida tal y como es; es haber aprendido el arte de no juzgar, de saber quiénes somos, de dialogar con nosotros mismos en el silencio del alma, de escudriñar en nuestro corazón  lo que nos ahoga y liberarlo.

Hay que aprender a reflexionar y a observar para compartir y no para informar de una situación o de un sentimiento, muchas veces la vida decide por aquellos que dudan presentando escenarios de tragicomedias.  Somos  el director, el actor principal, el secundario, el decorador, el tramoyista, el público de nuestra vida, somos un conjunto complejo e individual y actuamos según el guión y la puesta en escena. Muchos dramas se han jugado en el silencio de nuestro teatro interior. El malestar de cada uno de nosotros lo volcamos en los demás, impidiendo muchas veces reconciliarnos. En muchas ocasiones nos enrolamos en historias que sabemos de antemano que no van a funcionar pero el orgullo, la relación de fuerza, la soledad, el dinero…, hacen que nos echemos al mar y, como es de esperar, las tormentas siempre llegan. Todas las decisiones tienen consecuencias.

No solo basta con desear una situación, hay que actuar. En la acción es cuando la vida se simplifica y empezamos a realizar que muchos de esos comportamientos son erróneos e innecesarios. La vida es simple y no es un campo de batalla aunque lo parezca. Somos fragmentos de nuestro pasado y debemos aprender a recomponernos para ser nosotros mismos.  Disfrutando de las cosas cotidianas y siendo agradecidos sentiremos y compartiremos pequeñas sensaciones que transportarán nuestros sentidos hacia un nivel de serenidad y alegría. Todos somos en buena parte lo que fuimos, lo que sentimos y vivimos.

Simplificar la vida es no atarse a necesidades innecesarias que otros necesitan; es no vivir la vida de los demás; es sencillamente vivir nuestra historia sin  ambigüedades ni suposiciones, viendo la realidad, rectificando nuestros errores y caminando paso a paso, sin prisas y sin pausas. Nuestra vida debe crearse sobre las cenizas de nuestra antigua existencia. Vivir para nacer, VIVIR ES TODO UN ARTE.


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