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Ahimsa es vida

sábado, 28 de abril de 2018

El vacío del alma


Vidas enteras de ascetismo o desenfreno, de riqueza o pobreza  no nos llenan y sentimos un vacío, el vacío del alma.  


Vidas que como una noria van subiendo y bajando, a veces, al cielo y, otras, a ras de suelo. Vidas de fachadas materiales o profesionales, fachadas vacías y deterioradas y cuando la fachada se derrumba sentimos un dolor profundo porque nuestro tiempo se ha terminado y sentimos un vacío, el vacío del alma.  

Vivimos corriendo en el tiempo y mirando al mañana, siendo autómatas, sin comprender nuestras acciones porque no sabemos lo que hacemos. Sentimos un vacío, el vacío del alma que nos susurra que debemos despertar.


Cuando la vida nos pone delante de otro cruce de caminos, muchas veces, nos sentimos mal porque el miedo nos atenaza y nos paraliza, el odio nos vuelve ciegos y nos corroe, los temores nos llenan de dudas y los sinsabores de amargura. Nuestra confusión es tan grande que no sabemos hacia dónde dirigirnos o si queremos avanzar; sentimos un vacío, el vacío del alma que nos reclama que debemos despertar.  

La sabiduría, al igual que la copa de un árbol, va creciendo hoja a hoja -experiencias que nos aportan lecciones, sabiduría que nos aporta  enseñanzas para mejorar nuestra vida, haciendo crecer el  discernimiento, la serenidad y la paciencia en las experiencias de la existencia-.

Creciendo, despertamos a la conciencia, a la felicidad haciendo crecer el árbol de la paz en el camino que nos lleva hacia las estrellas.  
                                             (imagen de la red)

lunes, 23 de abril de 2018

Somos polvo en el Universo


“¿Quién eres, ese niño asustado o ese hombre que impone su voluntad sin mirar atrás?”. Me sobresaltó esa pregunta y no supe qué contestar. La he oído tantas veces... y tantas respuestas he buscado pero aún no la he encontrado.

Como no tengo amigos, cada atardecer después del trabajo, me siento a ver el mar, el vaivén de las olas que como mis pensamientos vuelven una y otra vez -el tiempo pasa sin descanso como la vida, somos polvo en el viento y cuerpo en la tierra, que irreal parece lo real-. De nuevo oigo esa voz: “a preguntas vivas, respuestas vivas”.

De vuelta a casa, caminaba por ese camino que recorro cada día al atardecer, me gusta recordar una frase de  Omar ibn al-Jayyam  Lámparas que se apagan, esperanzas que se encienden: la aurora. Lámparas que se encienden, esperanzas que se apagan: la noche”. A mi manera, saludo también al nuevo día en el otro extremo y a éste atardecer, le deseo felices sueños.

Pensaba en Persia, cuna de grandes pensadores y personajes, entre otros muchos, Avicena y Omar Jayyam -hombres polifacéticos separados en el tiempo y unidos en el espíritu-, siempre me han hecho sentir reminiscencias de una fragancia de azafrán y de jazmín. Recordaba unos versos de Omar sobre ese maravilloso elixir llamado vino: “si los amantes del vino y del amor van al infierno, vacío debe estar el paraíso”. “…Sonríe… Toma este cántaro y bebamos, escuchando serenamente el silencio del cosmos”; no sé lo que pasó, caí en la inconsciencia; tal vez, me doblé un pie y al caerme me golpeé en la cabeza.

En el mismo instante en que dije ay, “me encontraba en un lugar muy agradable, luminoso y de ambiente festivo, me sentía dichoso. No sabía dónde estaba y poco me importaba; solo sentía una serenidad como nunca antes la había sentido. Me senté en un sillón muy confortable y delante de mí, una pantalla enorme donde se proyectaba mi vida -desde que nací hasta este instante. Vi la alegría de mis padres cuando nací, sensaciones y emociones…; niñez: juegos, amigos,  risas, caricias y cariño de mi madre, sensaciones y emociones…; adolescencia: colegio, amigos, chicas, primeros besos… secretos… sensaciones y emociones…; juventud: estudios, sueños, independencia y soledad, amores y desamores, caídas y subidas, errores y aciertos, sensaciones y emociones…;  adultez: relaciones y compromisos, separaciones, hijos y otras relaciones, trabajo, amistad, traiciones, problemas, historias acabadas e inacabadas, tristeza de cosas irrealizables, sensaciones y emociones...

Cada época tenía su pantalla así pude ver todas las etapas de mi vida en su conjunto; recuerdos olvidados vuelven galopando como caballos salvajes. Ruidos disonantes en mi familia; traiciones de amigos y relaciones; trabajos que no me gustaban y días duros para mantener a mi familia; problemas sin solucionar guardados en el cajón de mi escritorio.

Todos son sentimientos intensos. Reconozco que soy una persona con miedos, escondida en mi ego imponiendo mi voluntad a todo aquel que me rodea. Viendo estas imágenes me doy cuenta de cuantas cosas he pasado por alto y qué poco he aprendido de todas esas lecciones que la vida me ha puesto en el camino. Pasiones desbocadas, traiciones sufridas y realizadas, pocas alegrías y un respeto disfrazado de miedo… Veía escenas agradables y entrañables y otras amargas como la hiel que me escocían hasta el alma. Empecé a removerme en ese sillón tan confortable. Se hizo el silencio, la pantalla se quedó sin imagen.

Comprendí que todo tenía un porqué, me había llenado de miedos, sufrimientos, resentimientos, apegos… Lágrimas amargas escocían mis ojos, sentí un pesar tremendo en el corazón cuando vi el sufrimiento que había causado a la mujer que amaba, a mis hijos, a mis amigos…, mi vida ha sido una huida de mí mismo. Momentos amargos de autocompasión y de excusas.

Se volvió a iluminar la pantalla, tomé consciencia que  todas esas personas que han formado y forman parte de mi vida, han sido maestros a los que ignoré, creándome yo solo esta altivez. Vuelvo  a ver mi presente y una pantalla de un blanco radiante y brillante se enciende para que yo pueda realizar esta nueva fase de mi vida. Solo yo soy responsable y de mí dependerá la forma que tome el destino.

Las pantallas se apagan y siento un escalofrío. Abro los ojos y veo a mis hijos que con ojos llorosos me abrazan y me dicen “¡has vuelto!”.

Lloro de felicidad al ver que mis hijos están a mi lado y no me han olvidado y porque he comprendido el porqué de  mi huida. “Cuando tenía cuatro años me caí de un árbol y una piedra puntiaguda se clavó en medio de mi frente, dejándome mal herido, aún guardo esta cicatriz en la frente y en mi alma. A partir de ahí empecé a tartamudear. Mi padre me hizo sentir que era un fracasado. Sufrí mucho de burlas cuando era pequeño y joven; esas palabras hirientes me hicieron construir una coraza de acero para que nadie más me viera como un fracasado. Tuve que sacar mucha fuerza y voluntad para enfrentarme a la vida, hoy dulces lágrimas de perdón corren por mis mejillas. El niño asustado ha salido y el hombre altivo se ha ido. Descubro que soy una persona nueva con nostalgia de una vida perdida que compensó el miedo por ego. Ahora vuelvo a vivir y estoy preparado para amar y enmendar mis errores”.

En el silencio de mi corazón, una lección ha quedado grabada a fuego “hay que ser observadores de nosotros mismos para poder cambiar los escenarios de nuestra vida”.
Real o irreal, somos cuerpo y energía, somos polvo en el universo. El secreto es unir esos lazos invisibles para encontrar el equilibrio y la armonía.
 


(Foto, versos y frases de Omar Jayyam de Google.)

lunes, 2 de abril de 2018

Vestidos de naranja con números de perpetua


Después de haber pasado un bonito día con mis amigos, soñando con mis primeros besos y caricias de ese chico cuya mirada me hipnotizaba…, mi vida cambió en el camino de vuelta a casa, cuando  el coche del padre de Clara se paró. De vez en cuando nos recogía para llevarnos a casa, pero, ese día, Clara estaba enferma…

-Te invito a merendar ya que quiero hablar contigo de la sorpresa de cumpleaños de Clara.

En el coche estaban dos amigos y fuimos los cuatro a una cafetería; no recuerdo mucho, me sentí mareada y volví a tomar consciencia cuando estaba en una cama y esos tres hombres maduros se reían y decían obscenidades. Sólo veía las sombras de sus máscaras.

No quiero imaginar lo que han hecho a mi cuerpo. Oigo palabras de amenazas que me hielan el alma… juro no contar nada… pero en el fondo de mi ser, sé que cuando esté preparada denunciaré estos actos indignos del ser humano, y, a esos tres depredadores con apariencias de señores los veré detrás de los barrotes vestidos de naranja. Cada uno esculpe sus cómos, porqués, delimita su parcela de hombre o bestia; cada cual elige su vida, todas las decisiones tienen consecuencias.

Al mirar a Clara, días después, los ojos se llenaron de amargas lágrimas, –ella me preguntaba ¿qué te pasa? Y, aunque, no era  culpable me alejé sin querer, no podía soportar su compañía porque veía a su padre con esa mirada lasciva que me helaba la sangre… aún, no estaba preparada para decirle la verdad. Me alejaba sin contestar, solo pensaba: “tu padre y sus amigos me han violado hasta hartarse, han robado mi primer beso y caricias”. Sabía por Clara que su padre, cada atardecer cuando volvía a casa, les daba un beso de buenas noches y se sentaba con su mujer a tomar una copa, para hablar de cómo había ido el día. ¡Qué lejos estaban de saber que el buen padre y ejemplar marido era una bestia sin escrúpulos, de vejaciones y afrentas, violador de niñas!

Me siento sucia, humillada y ultrajada, no sé si alguna vez ésta herida sanará, tendré que hacer acopio de todas  mis fuerzas para reescribir mi historia, una nueva historia serena y sembrada de flores de múltiples colores, algunas con espinas que me harán sangrar pero será por mis decisiones.

“La claridad viene con el valor y el coraje de mirar de frente para no sumergirse en el pasado y sentirse víctima el resto de nuestros días; las emociones tienen dos caras, hay que elegir siempre la positiva como la valentía y la sonrisa para que la fuerza y la voluntad surjan de ellas. Todos tenemos un destino y debemos ir a su encuentro”, palabras que mi madre me repetía una y otra vez para curar mis heridas en el cuerpo y alma.

Por fin, un día al levantarme y cuando miraba a mi madre, vi en la profundidad de sus ojos, la fuerza de ser mujer y madre; comprendí sus palabras “ser mujer significa tener coraje, voluntad, amor y fuerza, porque somos portadoras de vida y guías de nuestros hijos, no debemos aceptar maltrato ni violencia en nuestras vidas”.  Supe que había ha llegado el momento de pasar página y de denunciar esas violaciones.

Sé que durante toda mi vida habrá una espina de ese recuerdo y también sé que hay que luchar por la libertad  y la justicia para evitar que bestias humanas sigan destrozando la vida de otras personas. Al mirar de frente puedo ser feliz, las vejaciones y las  violaciones se pagan y esas tres bestias no necesitarán más sus máscaras porque ahora visten de color naranja con números de perpetua.

Los derechos humanos son un derecho intrínseco de cada ser, nadie puede estampar su sello de propiedad o su deseo en el cuerpo de otra persona; el ser humano no nació para ser mancillado.

Este relato es una denuncia a las violaciones, al maltrato, a la violencia, a las vejaciones  de mujeres, niños, minorías… Reclamo respeto y justicia para todos para que el orden en el mundo se restablezca y  los derechos humanos sean respetados.
(Foto "Naturaleza Sagrada del Ser Humano"

jueves, 29 de marzo de 2018

El Cisne negro


Cuenta la leyenda que cuando aparece un cisne negro nada será como antes pues marca un punto de inflexión.

Ese punto de inflexión es la siembra en los campos; semillas de libertad o violencia, todo depende de nuestra elección.

A muchas personas les gusta preservar bien su coto de caza, cultivando campos de violencia, creando armas cada vez más sofisticadas, estado a la merced de cualquier persona y pudiéndose adquirir desde una edad temprana con consecuencias terribles no solo para sus familiares y amigos, sino para la toda la Humanidad al sentir impotencia ante tal horror, crueldad e irresponsabilidad. Todas las víctimas tenían un futuro que deseaban vivir y un destino por el que luchaban para ir a su encuentro pero la maldad de algunos lo han impedido. Con sus actos  y decisiones han destruido a muchas personas dejándolas como animales heridos, sin saber cómo pueden salir de ese voraz dolor y de esas heridas en el alma.

Los campos sembrados de libertad son campos abiertos cuyas simientes hacen crecer la paz, la seguridad y la igualdad de todos los seres humanos, estando simbolizada por la democracia y siendo contraria a la autocracia. Si no se respeta la libertad -entiéndase por libertad, respeto, justicia, derechos y obligaciones de todos-, la sociedad se divide y empieza a buscar otros caminos, entre ellos la violencia cuya furia subyacente emergerá cuando menos se espere, causando un daño irreparable.

La vida es un río donde el agua fluye sin cesar, el agua estancada crea moho y malos olores. Los dirigentes deben ser como ríos, fluir en la dirección del agua, de la vida e ir cambiando para aportar nuevos nutrientes de libertad a la sociedad.

Todos, ciudadanos y gobernantes, debemos tener el mismo objetivo: la libertad, que como la primavera eclosiona en colores y flores de paz, respeto, justicia, igualdad… trayendo fragancias y nueva vida.  Todos somos seres humanos, con nuestras fuerzas y debilidades, y, todos debemos aprender a respetarnos a nosotros mismos y a los demás; a luchar con valores morales y éticos para poder asegurar la libertad en la sociedad; en caso contrario, degeneraríamos en  una autocracia donde germina el virus del miedo y de la corrupción que se expande como una pandemia por todo el planeta infectando a toda la Humanidad. Todos somos responsables de nuestros actos y las consecuencias buenas o malas tocan al conjunto de la Humanidad. Matar a un individuo es matar a la Humanidad, salvar a un individuo es salvar a la Humanidad.

La Humanidad es un torbellino de vida, de proyectos, de relaciones, de culturas, de ideas vivas por lo que hay que construir puentes para comunicarse y unirse. Los campos de violencia deben desaparecer para ser sembrados con semillas de paz y evitar más matanzas. Nadie puede saber cómo va a ser la vida de otro, sus decisiones y su tiempo le pertenecen; nadie debe terminar con la vida de otra persona, esto es ir contra natura. 

Los vientos del destino hacen que el cisne negro retome su camino, su marcha nos deja una estela de pensamientos y reflexiones para evitar que se disparen flechas que solo traen guerra a la vida y un sufrimiento voraz que nos destruye. Hay que dejar de ser destructores de la Humanidad y crear campos de cultivo de libertad para recoger paz, seguridad, igualdad, respeto, justicia… “La no violencia es un principio de la vida para crear un mundo mejor”.

EL cisne negro nos ha dejado una pluma que lanzo al viento para que se convierta en ala y llegue al corazón de la Humanidad donde la flor de la armonía se abre en esta primavera.
                             (foto @refranes1969)

miércoles, 28 de marzo de 2018

Diario de un caminante


“En cuanto nace la chispa de la vida dentro del vientre de la madre, empezamos a construir la espiral de nuestra existencia, creando círculos entrelazados que nos llevarán sin parar, de uno a otro, de experiencia en experiencia, de aprendizaje en aprendizaje hasta el último círculo que se cerrará con el último suspiro, en esta danza del tiempo y del espacio”. 

Hace muchos años –no sé cuántos pues los he olvidado- me marché de casa dejando familia y amigos; como equipaje una maleta llena de ilusiones, un libro en blanco y la certeza de que algún día los renglones serían escritos en el agua, la arena y en mi alma. Mi único objetivo era buscar respuestas a mi inconformismo interior que se revelaba cada día más fuerte, alimentando mis ansías de búsqueda. Soñaba con viajar, volar, conocer gente, libros, estaba sediento de conocimiento… Durante mis viajes, descubrí personas maravillosas que me elevaban el alma y otras que la herían. Comprendí que en la guerra de la vida siempre hay heridas desde el primer momento en que ponemos los pies en nuestro camino: caídas, empujones, traiciones, mentiras, manipulaciones; estas heridas son por golpes dados y recibidos.

Estos golpes me hicieron comprender que vivir de espaldas a la vida produce sufrimiento que proviene de ese vacío de querer caminar pero el confort puede más,  provocando una vida sombra y deficiente;  siendo “tibios” por no tomar decisiones, dejándonos arrastrar por otros, viviendo una trampa mortal en nuestra vida. La decepción  y la frustración que producen esas situaciones que provocamos nos hieren el alma haciendo brotar  ríos salados de los ojos porque una vida vacía es una vida sin control, que nos arrastra con tal fuerza como un río desbordado que todo arrasa hacia situaciones imprevisibles. No sabemos quiénes somos, hablamos con otros nosotros mismos, con esa voz cargada de arrogancia, interpretando mil papeles de comediantes pero ninguno de actor principal; nos volvemos personas grises de corazón y nuestra vida se enreda como una madeja tirada en el suelo, posponiendo para mañana el momento de desenredarla.

Vivir de frente es vivir conscientes de que llevamos las riendas de  nuestras vidas porque somos sus artífices; tomamos decisiones que a veces nos llevan a lanzarnos al vacío con coraje, fuerza y sabiduría; desplegando las alas para observar desde lo alto y maravillarnos de la trama de los acontecimientos que nos construyen y comprendemos que todo está interrelacionado. Muchas veces nos hieren y herimos, rectificamos, perdonamos, así  aprendemos y crecemos realizando una obra de arte en nosotros mismos; somos los actores principales de nuestra vida porque vivimos en el eterno presente.

Después de muchos años de transitar por culturas diferentes, por senderos polvorientos, de descansar en oasis, escalar montañas, de internarme en las profundidades de la noche acompañado de sonidos que emergían de mi corazón angustiado;  de pasear entre girasoles que bailaban al son de los rayos dorados y algún que otro hada me regalaba una mirada llena de ternura, acariciándome el alma que se zambullía en el azul infinito; comprendí que yo soy el camino; que lo que buscaba lo había hallado hacía muchos años, al descubrir el canto de mi alma a través de sonrisas, atardeceres,  fragancias  y paisajes que me saludaban cada día. Y, ese descubrimiento me llevó a la  felicidad, al haber encontrado ese refugio interior en el corazón donde germina su flor curando mis heridas.

Somos nuestro propio destino, tan lejano y cercano al mismo tiempo. El viaje comienza y termina en nosotros porque somos el camino. Mi último renglón se escribe en mi alma: “si sientes ese cosquilleo no tengas miedo de lanzarte al camino que te llevará hasta el final del universo en el eterno presente”.  





                                                                   (foto de google)

sábado, 17 de marzo de 2018

Grafito de Libertad


Tac, tac, tac, el eco de mis zapatos de plataforma plateados, que me han dado una nueva identidad clandestina sin opción,  resuenan en la calle mojada y sombría en esas horas donde el silencio de la humillación es mi compañía.

Tac, tac, tac, coches que se paran y hombres que preguntan el precio de un efímero… placer.

Tac, tac, tac, subo y antes de cerrar la puerta, el coche arranca dirigiéndose  a un lugar solitario. No sé, si es un hombre o un espectro, da igual, qué puedo hacer; sus groseras manos hurgan en mi  monte de Venus. Hoy, como ayer y desde hace varios años, la melancolía me viste de tristeza porque mi alma se perdió cuando un ruido ensordecedor cayó sobre mi casa y todo desapareció, y desde entonces, mi cuerpo se vendió al mejor postor y ha sido esclavo de la violación.  Recuerdo que habías salido a pintar un grafito reclamando libertad.

Mis últimos recuerdos quedaron grabados en el beso tierno de amor cuando éramos olas y playa. Mi espíritu  vuela una y otra vez hacia ese lugar cuyos rayos bermejos teñían el horizonte y alguna que otra estrella tímida salía para hacernos compañía.

… Un pequeño jadeo me devuelve a este presente negro en el que unas manos sucias me entregan un billete marchito.

Ni siquiera me devuelve a mi calle. Me bajo, el coche arranca y me deja en la soledad de la noche.

La lluvia limpia mi cuerpo y mis pies descalzos chapotean en los charcos, el eco ha desaparecido. Las estrellas lloran y abro los brazos para sentir la brisa y las lágrimas de tantas penas. He despertado de esa agonía y esa ha sido mi última violación porque ahora sé que soy una mujer que siente que la vida crea ocasiones de renacer; esta noche las lágrimas han recuperado mi alma.

Siento a mi sombra que vuelve como compañera y a mi alma que me arropa con un vestido nuevo, dándome valor y confianza; vuelven tus palabras olvidadas: “cada hombre y cada mujer son grafitos vivientes de libertad y dignidad, esto nadie lo puede parar, por muchas bombas o destrucción, la vida volverá a nacer para luchar por la libertad”. 


(fotos google)

viernes, 16 de marzo de 2018

La luz de la Sabiduría

La Sabiduría ancestral se encuentra aquí en la vida, entre hombres y mujeres de carne y hueso, con sus luces y sombras, viviendo experiencias y sueños y aprendiendo lecciones de grandezas y miserias, a lo largo de caminos estrechos y abruptos, llanos y sencillos. Paso a paso, kilómetro a kilómetro, día tras día recorremos el camino que nosotros hemos trazado con nuestros pasos. 

Los objetivos y los sueños basados en la paz y en la libertad son necesarios para que nuestra vida sea productiva y llena de recursos. A través de la historia algunos de esos seres humanos han iluminado el mundo irradiando su propia luz, como   Hipatia, Avicena, Hildegarda de Bingen, Rabi’a-al-‘Adawiyya, Lahiri Mahâsaya, Gandhy, Lucretia Mott, Luther King, Denis Diderot, Sophia Scholl… entre otros miles, cada uno aportando su saber y experiencia para que la libertad y el conocimiento sigan brillando y barran las sombras de la ignorancia y de la esclavitud; el ser humano no ha sido concebido para ser esclavo de otro ser humano. La Sabiduría nos enseña que cada persona debe aprender a pensar por sí misma, ser autónoma, construirse y vivir sus sueños para dejar de ser dependiente y vivir bajo la sumisión, y, esa verdad florece una y otra vez a través de los tiempos y ninguna muralla o frontera puede detener su paso. Una vez más, la Sabiduría se hace oír: “una voz honesta tiene más poder y es más fuerte que un griterío demente de egoísmo y violencia”.
A través de nuestro santuario interior, el efluvio de la paz y de la libertad  se expande por el mundo. Hombres y Mujeres  de a pie, de cualquier ámbito social, no solo buscan placer y alegría sino felicidad y hacen lo imposible para que la vida fluya como las aguas del río que se renuevan sin cesar, creando un bienestar general, con colores y aromas en las calles; en cambio, algunos hombres y mujeres, portavoces de ellos mismos, buscan su propio beneficio donde consiguen mucho para pocos y poco para muchos, moviéndose en un estanque donde el agua no se renueva, produciendo roña y malos olores.

Al igual que existe la Sabiduría de la luz, existe la ignorancia de la sombra  y en ese mundo de violencia y de esclavitud existen personas que tienen instintos perversos y son aves carroñeras con cabezas de seres humanos que imponen su miedo para mantener al pueblo bajo los efectos de un narcótico y poder sacar tajada de su autoridad. Desean que el pueblo sea perezoso porque esa pereza de una mayoría es conveniente para su minoría. La corrupción es una bestia negra insaciable con tentáculos que se extiende por todo el planeta devorándolo todo con discursos vacíos que son pasatiempos de unos cuantos que adormecen, con sus palabras disfrazadas de verdad, la razón de la gente.

Las antorchas de Luz brillan con más fuerza en la oscuridad porque sus rayos de color azafrán nos recuerdan que la humanidad es un arco iris de ideas, creencias, culturas que hay que respetar y no se puede separar; de la misma forma que no se pueden separar las leyes universales de la vida, libertad, respeto, dignidad porque estas leyes nos permiten discernir el bien del mal para vivir en armonía.

EL deseo de iluminar al mundo con paz y libertad, con esperanza y dignidad es la única fuerza de la vida que nos hace cambiar.  Desarrollar nuestro discernimiento para saber lo que es bueno o no para nosotros y nuestro entorno y dejar de ser sumisos, esclavos, dependientes de todo aquel que grita y nos atemoriza. Todas las decisiones tienen consecuencias, unas buenas y otras malas dependiendo en qué bando nos posicionemos. No somos lobos solitarios ni súper héroes, somos seres humanos con deseos, sueños y anhelos de vida y paz.

El ser humano ya ha llorado bastante  y ha cubierto de rojo los caminos. La Sabiduría nos trae discernimiento para acabar con el sufrimiento, es hora de que la savia sagrada de la Sabiduría recorra las venas de todo aquel que desee encontrar la paz y conjure la oscuridad.

La luz de la Sabiduría  prende su chispa en la belleza de la grandeza de los corazones vivos de los seres humanos, trayendo aromas de paz y libertad, perfumes del alma. No olvidemos su llamada: “Una voz honesta tiene más poder y es más fuerte que un griterío demente de egoísmo y violencia”.
                                                                   (Imagen google)