¿Qué debo hacer?
Pregunté a mi corazón.
Sonriendo contestó:
ser libre para pensar
y ver la belleza brotar
cuya experiencia
te llevará a la verdad.
Caminando entre dunas
de arenas poco calientes
bajo estrellas brillantes,
apareció una luz fulgurante,
a la que pregunté,
¿Qué es la noche?
Espacio eterno donde el silencio reina
en oídos abiertos que escuchan
la canción del universo.
Chispas que aparecen
para que se vea la grandeza y belleza
del universo en movimiento.
Movimiento donde la quietud aparente
es el sueño que emerge
y nos permite ver más allá de las apariencias.
Comprendí esas palabras dentro de mí,
y un diálogo nació
entre esa luz fulgurante
y mi conciencia
en el crepúsculo de mi existencia.
¿Qué es la Vida?
La Vida es la energía que crea todo lo manifestado, lo Vivo. Para el ser humano es responsabilidad; además, es un sendero por el que todos transitan, unos rápidos y otros lentos, unos ricos y otros pobres, unos agraciados y otros menos. Sin embargo, la Vida es para todos igual, un aprendizaje sin igual.
La Vida es
compleja, dura y suave como el agua del océano, como el viento que acaricia la
flor despierta, como el fuego que sana a la tierra. La Vida respeta quién eres porque
habita la conciencia que se expresa a través de experiencias en estas
existencias.
¿Cómo habitamos el mundo?
El mundo es un todo nada puede separarse de lo vivo. Habitar es cuidar, respetar, comprender al otro y a vosotros en la diferencia. Hay que aprender a vivir con lentitud, observando, sintiendo, transformando en silencio y atentos a nuestros actos para conocer la identidad del otro.
¿Cómo puedo educarme en este momento crepuscular?
Esa luz brillante
vibró en mi interior.
Los diálogos son imprescindibles para educar la mente, el cuerpo y así equilibrarse para centrarse. La Presencia de la conciencia de la Vida os envuelve en cuerpos humanos. No es conocimiento, es experiencia. Aprender a escuchar el cuerpo. Aprender a escuchar al otro. Aprender a respetar las identidades. Aprender a conocer las culturas. Cuando se aprende a ver al otro, cuando se aprende a verse a uno mismo, cuando se aprende a aceptar todo lo que os rodea, es cuando aprendéis a observar, a reflexionar para escuchar, a sentir para fluir, a buscar el sentido de la vida para vivir en empatía y armonía.
¿Cómo podemos encontrar una entente para vivir en paz?
Todo depende de la actitud de los seres humanos. Por eso es vital que los gobernantes sean gentes honestas, que actúen con responsabilidad por el bien de todos, que busquen la paz y no el conflicto. Que dejen de humillar para no provocar venganza.
Para ello es importante la educación, educar para tener capacidad de espíritu crítico, pensar y reflexionar cada uno por sí mismo, y así romper el hilo entre el pensante y el rebaño. Conocerse a uno mismo es fundamental para evitar la manipulación. La dignidad en la condición humana es esencial para la aceptación de unos y otros.
Aprender a vivir, habitando la conciencia y no a matar para adquirir.
Un canto a la Vida vibró en mi interior y las palabras bailaron con el viento donde cada letra era una constelación que decía AMOR.
La belleza de una vida
es su entrega a la verdad.
Es crear música del alma,
a través de aguas cantarinas
y jardines alegres.
Vibraciones de belleza y verdad
crean dulces lágrimas
de reconocimiento y agradecimiento
por esa belleza sin igual.
La belleza de esa sinfonía
es la belleza sublime de la armonía.
El resplandor del crepúsculo
indica que la noche llega
para que las estrellas
dibujen estelas
de un pasado primigenio
y cada constelación
abra la puerta del corazón.
Al igual que las cigüeñas
retornan a las tierras cálidas,
mi ser
viaja por espacios siderales.
La última pregunta que vibró en mi interior: ¿Qué es el Amor Primigenio, esencia creadora?
Como respuesta obtuve: Todo ES, por lo tanto, Yo Soy y Tú también.





