Libro

Libro
Ahimsa es vida

jueves, 30 de enero de 2020

El misterio de la vida y la alquimia


Misterio: “enigma de algo que es difícil de conocer”. Alquimia: “transmutación de la sombra densa en luz cristalina”.

La vida nos regala diariamente el aprendizaje para que dejemos de huir de las fantasías provocadas por el deseo y el miedo. La voz de la vida resuena como un trueno en los cañones del desierto cuyo eco nos hace vibrar para que seamos conscientes y capaces de descifrar el código del misterio de la vida - cada ser humano es algo más que un cuerpo biológico, existen emociones, pensamientos, sentimientos que definen a la persona, de ahí que el aprendizaje contenga dos vertientes, una interna y otra externa. A través de nuestras experiencias internas y externas creamos densos velos que tenemos que rasgar si queremos descifrar el código del misterio. Para rasgar dichos velos necesitamos  la alquimia que permite transmutar nuestras densas energías en luz cuando cambiamos de actitud. Este aprendizaje, como decían los antiguos sabios, implica el auto conocimiento.

El misterio de la vida nos invita a entrar de lleno en la experiencia de vivir para borrar el olvido de quienes somos. El olvido nos hace dar vueltas y vueltas para llegar a ninguna parte, pero muchas veces vemos destellos de colores que forman un mosaico de opciones y oportunidades y sentimos la fuerza para salir de ese paréntesis que nos tiene atrapados en su propia trampa,  intentando vivir escenarios que no nos corresponden o que son ficticios, no queremos oír nuestras emociones, no queremos transformar nuestros pensamientos  ni acciones; vivimos con la baja estima de víctimas, nos autocompadecemos generando violencia y frustración, pero el regalo de la vida nos ofrece chispas de lucidez para comprender que debemos aprender. Tenemos el poder de elegir.  

Mientras más vueltas damos por el laberinto de la vida más nos sentimos impotentes, confundidos y frustrados lo que genera agresividad porque estamos asustados y tenemos miedo. ¿Puede el amor y la alegría vivir bajo el velo de la pesadumbre donde no hay luna ni estrellas? No puede, el amor es luz y necesita alimentarse de rayos de alegría, serenidad y confianza que son la esencia del alma.

La encrucijada nos hace sentir vacíos pues las calles son espejismos fantasmagóricos creados por nuestras decisiones –algunas acertadas y otras equivocadas-. Hemos olvidado que somos guerreros durante esta aventura de nuestra vida; los guerreros aprenden a dejar atrás los miedos para adentrarse en el universo de la verdad y de la dicha, de la vida y del renacimiento. Los guerreros con su grito de valor y de silencio crean estrellas brillantes en la noche de luna llena rasgando el velo del dolor.

No hay nada más motivador que descubrir el desafío  del misterio de la vida. Nuestra voz debe dejar de sonar como una rueda sobre guijarros en una calle de piedras para empezar a sonar como el agua cristalina del río que se mueve sin cesar buscando el océano. Elevando nuestra conciencia entramos en esa dimensión donde el sol presta su oro a las dunas de la sabiduría  y vemos como la luz desplaza a la sombra señalando el camino al caminante sediento de verdad.

Debemos escuchar la voz del silencio del alma para que nos alumbre como estrellas solares cuyos rayos destruyen  esos sombríos escenarios, pues nos dice qué códigos podemos utilizar para cambiar nuestra vida: “La paz  es el antídoto a la violencia de cualquier género, el amor es el bálsamo que cura nuestra existencia, la sabiduría es el lenguaje oculto de la vida, la verdad nos conduce a desentrañar los misterios del infinito azul y la luz es el alimento de la esencia del alma de la creación que todos llevamos en el corazón”.

Si nos aventuramos en ese desafío de desentrañar el misterio de la vida y de la alquimia, estoy segura de que el agradecimiento sería el denominador común de nuestras vidas, no daríamos por hecho nuestro día a día sino que  cada día que pasa lo consideraríamos como un regalo lo que haría que nuestra actitud y comportamiento cambiaría para crear un lugar mejor donde vivir las nuevas oportunidades.

El misterio de la vida nos empuja a descifrarlo, a investigar y a adentremos en el universo profundo del amor -fuego dorado, esencia divina del alma-, uniendo nuestros pasos a los suyos podemos descubrir sus códigos que están grabados a fuego en nuestro corazón,  por esta razón es vital conocerse a sí mismo.

La felicidad, la salud, el bienestar lo podemos obtener si abrimos nuestros corazones y somos agradecidos a la esencia del misterio de la vida, la clave está en la alquimia.
  

                                         (foto privada)

lunes, 20 de enero de 2020

La soledad y los derechos humanos


Como decía Mahatma Gandhi: “La persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero”.

¡Oímos el repicar de las campanas pero no queremos oír su mensaje: “La Humanidad está sufriendo -confusión, trastornos, conflictos, pérdida de valores humanos, guerras frías entre países para dar “jaque mate”-; no solo sufre la humanidad sino el planeta, trayendo graves consecuencias para todos sus habitantes -cambio climático con secuelas de sequía, hambruna, desbordamientos de ríos, devastación, éxodo de miles de seres vivos…-. Es hora de que las razas, las religiones, las culturas vivan en paz y en armonía, respetando y apreciando sus singularidades para aprender todos de todos. El amor creador nos concede a todos la libertad de ser, de crear y de existir”. Seamos grandes de espíritu y abramos nuestra mente y corazón para escuchar la voz del planeta y de la humanidad.

Todos somos marionetas articuladas  movidas por señoras y señores que controlan el poder político, social, financiero, religioso... Los responsables de esta actual catástrofe planetaria somos seres humanos y entre todos ellos estamos tú y yo. No podemos permitir  perder más tiempo entre diálogos sin compromisos ni acuerdos; el tiempo no se posee ni se compra, el tiempo es efímero y cada segundo que pasa no vuelve y las situaciones empeoran si no se han tomado acuerdos y compromisos para solucionarlos.

¿Dónde estoy yo y mis derechos? Se preguntan miles de personas que sufren en sus carnes ese caos de miserias, injusticias, violaciones, violencias… La persona que sufre está sumida en un pozo oscuro y húmedo de dudas y miedos que la devoran interiormente, pues no comprende lo que pasa ni por qué los países lo toleran. No es fácil asumir ese sufrimiento -a nivel personal o social-. No podemos dejar de luchar para traer esperanza y crear un mañana mejor a esos corazones agarrotados por el sufrimiento. Se pierde mucho tiempo en discursos y en disputas sin llegar a un acuerdo porque nadie escucha a nadie, solo interesa acumular más poder. Muchas decisiones dependen de gobernantes y líderes de países que controlan los derechos humanos básicos  como la libertad y el respeto, guardados entre barrotes o bajo un mar congelado.

La respuesta a la pregunta ¿dónde estoy yo y mis derechos?, vendrá cuando haya un diálogo verdadero, cuando estemos dispuestos a cambiar y cuando todos podamos trabajar para un mejor bienestar comprendiendo que la Humanidad es unión y no división. Las personas que sufren persecución, maltrato, violencia, éxodo viven sin esperanza y esto trae la enfermedad de la tristeza y si no se cura la esencia de ese dolor puede generar, en un futuro próximo, en venganza y fanatismo creando más daño y sufrimiento por la incomprensión y el abandono.

Es urgente que seamos conscientes del sufrimiento ajeno y luchemos para que los que tienen en sus manos el poder de decisión cumplan sus compromisos de lucha por un bienestar común. Es la hora del cambio, de tomar consciencia y de empezar a escuchar el mensaje que nos trae el repique de campanas y buscar soluciones verdaderas. Hay que ser activos y dejar de ser pasivos. Todos somos responsables de nosotros mismos y de nuestra familia, amigos, colegas, barrio, comunidad, ciudad, nación..., en definitiva, somos responsables del  planeta y la humanidad.

Víctor Hugo decía: “No hay mayor sufrimiento que la soledad”. Hay millones de personas que se sienten solas, aisladas de sus derechos, de sus países, familias, incluso de su propio ser porque sienten que ya no existen, pues han dejado de ser ellos mismos. La soledad impuesta debilita los corazones y la mente de las personas y se combate con generosidad,  fuerza y valentía para generar momentos positivos de alegría, solidaridad y entusiasmo. Recordemos que los hechos mueven al mundo no las palabras.

La soledad impuesta quiebra los derechos humanos y la fortaleza de la persona, nadie ha elegido morir entre bombas y bajo los escombros, familias que han perdido todo pues el amor y la vida han saltado por los aires por una mina o un misil… En el planeta existe un lugar para cada uno de nosotros si  reforzamos los lazos sociales y culturales, sin imposición solo aceptación de las diferencias, así debemos luchar para acabar con ese sinsentido  llamado  guerra. 

Es hora de que todos juntos luchemos por un mandamiento superior que establezca que cada ser humano es un tesoro al que hay que proteger con justicia, respeto, igualdad y  libertad.  

La soledad impuesta es desgarradora y nos enferma de tristeza. La esperanza es el alimento del alma para seguir avanzando. Solo la convivencia pacífica entre culturas, aceptando las diferencias y compartiendo nuestra generosidad y solidaridad podremos unir a la Humanidad.

Nuestros deseos de hoy serán nuestras realidades de mañana.

                                  (foto privada)

jueves, 16 de enero de 2020

La Voz es nuestra voz


Una orquesta sin músicos ni instrumentos tocaba una sinfonía de acordes armoniosos que procedía de la Voz de la brisa mientras acariciaba mi piel y  la superficie del mar. Los acordes me trajeron bonitas historias de personas que habían transitado y transitan por diferentes y mágicos caminos iluminados por las estrellas. La Voz me dijo: “Sé cómo el pájaro que bebe en la escarcha sin preguntarse por qué el rocío se ha congelado. Sigue adelante, camina recto y da pasos cortos y firmes. No formes parte de esa gente perdida que gira y gira en el laberinto de nubarrones de dudas e incertidumbres porque viven proyectados en un futuro irreal que lleva a ninguna parte; no olvides que la salida del laberinto es el presente y se forma con las decisiones que  ayer se tomaron”.  

Caminaba por la arena y reflexionaba sobre esas palabras tan certeras mientras oía una bonita canción que la brisa cantaba: “Dios es éxtasis y alegría, qué hermosa es la obra divina en su belleza y armonía, regalando vida a cada instante, haciéndonos sentir cálidos  momentos de serenidad mientras sentimos cosquilleos de felicidad”, al mismo tiempo veía como las olas creaban imágenes que se entrelazaban y danzaban,  lanzando al viento sus historias y oía la risa de esas siluetas que me miraban sonrientes. Mientras oía esa melodía tan pegadiza, pensaba: “Las palabras crean y construyen nuestros deseos o sabotean nuestros esfuerzos debilitándonos y confundiéndonos, para perdemos esos pequeños e inolvidables momentos”.

Muchos de nosotros nos preguntamos a lo largo de los días: ¿hacia dónde voy?, ¿cuál es mi destino?, ¿cómo debo actuar ante esta situación?, y un sinfín de otras preguntas cuyas respuestas no encontramos porque no sabemos escuchar ni ver las señales que nos envía nuestra alma.

Cuando las respuestas llegan sentimos esa suave alegría y oímos el canto de la brisa y las risas de alegría de esas memorias que nos envían señales para decirnos que no estamos solos, que las apariencias engañan.  

Estamos tan cómodos en nuestro pequeño mundo del sofá que no nos damos cuenta de que a veces  caminamos sobre un arco iris que nos lleva hacia el mundo de la alegría y de la serenidad, pero enseguida regresamos a nuestra rutina y confort pues pensamos que no somos dignos de esa alegría pues algo va a pasar, lo que nos hace regresar a ese ritmo plano porque el corazón ha dejado de golpear.

No podemos subestimar la fuerza de nuestros pensamientos, palabras o acciones; todo tiene repercusión en positivo o en negativo, haciéndonos vivir una realidad u otra dependiendo de nuestras decisiones, pero tenemos un regalo divino que es el libre albedrío y podemos elegir, cambiar o anular lo que hemos creado en bien o en mal, de ahí nuestra responsabilidad sobre nuestra vida –caminar por el arco iris de colores o bien caminar por el oscuro sendero donde la gente se pierde porque no hay vida-.

Cuando caminamos por el arco iris vemos la vida en colores, sentimos alegría y serenidad y, al mismo tiempo, coraje y valentía para enfrentarnos a los miedos de los oscuros senderos. El arco iris nos muestra la luz que hay dentro de esa oscuridad y nos guía hacia nuestro destino si se lo permitimos. Esa luz es realidad  y vida y es más real que la vida misma.

No podemos olvidar que las estrellas alumbran a los que viajan con pasos lentos y firmes por los diversos caminos de la vida. Ellos han cambiado su actitud tomando decisiones –certeras o equivocadas- y ahora cabalgan con la brisa por un camino donde los ecos de las lamentaciones han sido reemplazados por una sinfonía de mil acordes y colores.

Las palabras elegidas construyen nuestra vida con sueños y amores o bien sabotean nuestra vida con apatía y dolores, la decisión nos pertenece.

Hay que aprender a interpretar las señales que la Voz nos envía para reaccionar, vapulear y mejorar la vida.


                                          (foto privada)

domingo, 15 de diciembre de 2019

Hay que temer a la injusticia


Hay que temer a la injusticia da igual la máscara o la etiqueta que lleve; la injusticia es el alimento de los depredadores que termina infectando todo a una velocidad vertiginosa.

La injusticia nos lleva por senderos cuyas cunetas están repletas de valores humanos pisoteados, de escenarios sangrientos y crueles, de tiranía y de esclavitud, senderos tristes y áridos porque han perdido su fuerza vital, la libertad. Desde el comienzo de la historia de la humanidad y hasta este preciso momento hemos visto muy frecuentemente estos mismos paisajes desolados y devastados que nos arrancan gritos de desesperación y que todos conocemos. La injusticia toca todos los ámbitos en el ser humano y en la sociedad: abusos, favoritismos, corrupción, esclavitud, violencia, compraventa de seres humanos, falta de libertad, muerte  y un larguísimo etc. En la injusticia todo es negativo tanto para la humanidad como para el planeta.

En nuestro minúsculo planeta hay tanta injusticia que incluso en la naturaleza se nota el desequilibrio. Muchas zonas del mundo están a la merced de un poder opresivo cuyas consecuencias son despotismo, pobreza, falta de humanidad y libertad, siendo inhumano e inaceptable. No se puede seguir construyendo muros bajo las fuerzas del miedo, no se puede invadir un país matando a sus ciudadanos para que algunos señores se erijan  todopoderosos, pero deben  recordar que las estatuas frías y sin almas son de barro y cuando caen se rompen en mil pedazos.

La injusticia carece de sinceridad, de honestidad y de honor y solo sirve para crear conflictos, dividir e ir debilitando al ser humano y a la sociedad; las personas que la llevan por bandera encadenan a otros seres humanos a galeras negándoles el derecho de la libertad y de la vida. Marco Aurelio dijo: "Piensa en lo que han hecho, tras pasar una vida de implacable enemistad, sospecha, odio... ahora están muertos y reducidos a cenizas"

La liberación de la esclavitud y de la injusticia debe hacerse pacíficamente y con personas capacitadas que antepongan el bienestar de la humanidad al suyo propio. Este proceso de paz debe tener un objetivo común: la dignidad y los derechos humanos.

Ha habido y hay en nuestra Historia grandes Hombres y grandes Monstruos y se ha demostrado que solo cuando los líderes tienen desarrolladas las cualidades humanas de humildad y de respeto, cuando cuidan y protegen el bienestar del pueblo y de la naturaleza es cuando hay progreso, justicia y paz.

Hay que armonizar la arquitectura mental de algunas personas para que empiecen a pensar y a actuar como líderes sabios, tanto a nivel políticos, financiero, religioso o social, anteponiendo la paz y la libertad a la violencia y a la esclavitud. Marco Aurelio nos dejó otro pensamiento: “Si el mundo apareciera ante nuestra mirada opaco y sin alegría, es nuestro deber iluminarlo y darle vida, pues la luz que refleja el mundo es siempre el más peligroso de los espejismos. La Luz siempre proviene del alma”.

Para que la justicia triunfe hay que aprender a leer en el libro de la vida con sabiduría, lucidez, humildad y respeto, sin fantasías ni espejismos. La Justicia es el alma invicta donde yace el honor, la lealtad y los valores humanos que nos permite ser dueños de nuestras vidas. La Justicia trae paz y es la llama risueña de una lámpara que desafía con su luz a las tinieblas, mejorando la vida de millones de personas y dejando a un lado las impertinencias y las opiniones sin  sentido. Leyendo el libro de la vida, aprendemos la comprensión básica de la realidad, el papel del ser humano, de la naturaleza y del cosmos, aprendemos los valores morales  y espirituales aceptando la pluralidad y las diferencias, aprendemos a ser los artesanos de la justicia fortaleciéndonos ante las tragedias cotidianas y protegiéndonos de los tifones que solo traen discordias y conflictos; la humanidad está desorientada y hambrienta porque necesita serenidad, coherencia, respeto, dignidad y libertad.


Mahatma Gandhí decía: “En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad como hombre, ninguna tiranía puede dominarle.
   
                               
                                            (Foto de la red)

jueves, 12 de diciembre de 2019

Los 5 pilares de Ahimsa

No habrá paz en el mundo hasta que la paz no forme parte de nuestra vida. No podemos intentar cambiar al mundo si nosotros mismos no cambiamos.

Paz, noble concepto que a todos nos atrae  y creemos comprender aunque para muchos sea una noción abstracta e imposible de lograr. Deseamos la Paz pero no hacemos lo suficiente para que ella sea la base de una convivencia armoniosa entre seres humanos y naturaleza. Deseamos que la palabra Paz no solo se oiga en todos los rincones del planeta sino que su sentido profundo emerja para zanjar las guerras y conflictos que forman parte del aire que respiramos. Paz, no solo es ausencia de conflicto, es la actitud de lucha no violenta por la vida. Como decía Mahatma Gandhi: "la Paz es el camino", lo que significa que cada paso que damos debe ser sincero, consciente y coherente con nuestros pensamientos, palabras y acciones.

En el cuerpo mental es donde se originan las ideas, baile de llamas con colores cambiantes –positivas y negativas, creativas y destructivas–. Estas ideas se transforman en palabras sabias, vacías, hirientes y como consecuencia en acciones positivas, negativas y violentas.

Los pilares de AHIMSA -palabra sánscrita que significa "no violencia"- son: paz, sabiduría, luz, verdad y amor. 

Así como el cuerpo biológico necesita alimentos, el alma –fuerza vital–, necesita nutrientes de valores como respeto, justicia, libertad, tolerancia, solidaridad, compasión, perdón para que vivamos en armonía de acuerdo a la ley universal de la sabiduría.

La Paz es una fuerza serena y firme que nos proporciona “sabiduría” –herencia de nuestros antepasados– que nos hace sentir y vibrar la riqueza que existe en la diversidad de aptitudes, aspectos y atributos de la Humanidad, riqueza que hay que proteger y disfrutar. La Paz con su “luz” enciende la llama del corazón que con sus colores brillantes transforma el escenario decorado con tonos grises de nuestra existencia. La Paz nos lleva a encontrar nuestra “verdad” porque nos enseña a dudar y a dudar para seguir investigando en nuestro interior, proporcionándonos coraje y valor para salir de la influencia del ego. La Paz reside en el corazón, símbolo del “amor”, principal nutriente de la fuerza vital, necesario para existir y ser. Para poder sentir y vibrar a través de estos cinco pilares necesitamos la meditación, útil imprescindible que nos hace tocar nuestra conciencia y nuestra alma.

Vivimos volcados hacia el exterior, pero ya es hora de volver al origen de nuestra esencia y sentir su perfume hecho de la unión de dos ingredientes mágicos el amor y el respeto. Una de las actitudes más negativas y con más repercusión sobre nosotros y nuestro entorno es la inercia de un comportamiento pasivo.  Todos conocemos las consecuencias de la violencia. Es hora de parar esa pandemia y volver a ser más sensibles a los atributos espirituales donde la agresividad cede ante la ternura y el orgullo cede ante la humildad.  

Luchemos todos en AHIMSA, la no violencia, para erradicar la ignorancia, la crueldad y la violencia, incluso, el espíritu del mal necesita  encontrar sosiego y serenidad.


La paz tiene su propio latido, la felicidad, para sentirla debemos formar parte de ella.

                                  (Foto privada)

domingo, 8 de diciembre de 2019

Nos hemos olvidado del Amor


Cuando el amor muere toda la tierra llora su muerte y las almas de hombres y mujeres se visten con su manto de color azabache. Tenemos que aceptar los sobresaltos del mundo, pero no somos ciegos ni ingenuos. En estos momentos tan difíciles para toda la humanidad y el planeta -donde no existe diálogo ni compromiso; donde el genocidio crea el reino del terror;  donde las bandas y la droga imponen sus leyes; donde la deforestación de bosques enteros y la contaminación de las aguas son cada vez más alarmantes; donde el éxodo, hambre y sed crean tantos estragos; donde la avaricia del poder es una boca abierta sin fondo; donde la impunidad y la corrupción forman parte de los gobiernos democráticos; donde los derechos humanos son violados constantemente; donde la dignidad humana está siendo despojada; donde nos empeñamos en matar a la vida-,  nos hemos olvidado del valor de ser humanos, nos hemos olvidado que no vivimos en callejones sin salida, nos hemos olvidado que podemos luchar en la fuerza de la no violencia para restablecer los valores perdidos.

Estamos tan obsesionados con el exterior, con poseer, con ganar que nos hemos olvidado del amor. Paradoja, ya que todos buscamos y anhelamos el amor. El amor reside en el alma de cada persona, no se compra ni se vende. El amor es la fuerza más poderosa del universo porque es la que fuerza que permite transformar la esclavitud en libertad, la vileza en dignidad, el miedo en respeto, la injusticia en justicia. El amor enciende la llama del  coraje para vencer al miedo liberándonos para abandonar la necesidad de dominar a los demás.

No podemos permitir seguir caminando de puntillas, hay que caminar con paso firme  y hay que dejar atrás los valores y actitudes arcaicas pues ya no son válidos; la vida y la sociedad cambian hacia valores de respeto e igualdad. Ha llegado el momento de liberarnos de las presiones de valoración que nos imponen para volar en libertad y proclamar que cada uno de nosotros tenemos voz en ese coro llamado humanidad y al que algunos intentan silenciar.

Todo lo que estamos provocando va en detrimento nuestro –hay que evaluar las situaciones que provocamos y su efecto a nuestro alrededor–. Es mejor ser un observador silencioso, hablar con sabiduría y discernimiento que hablar con palabras vacías que no llevan a diálogos ni a compromisos. No podemos crear nada si no estamos predispuestos a luchar, amar y perdonar.

El amor nos ayuda a evolucionar a planos de conciencia más elevados como es la búsqueda de la serenidad y de la alegría que proporcionan entusiasmo a la vida y nos dan fuerza y coraje para adentrarnos en nuestras adversidades donde hay esperanza y oportunidades.

Sin amor no hay vida. Sin amor no se puede gobernar un país pues caeremos en el despotismo, no habrá respeto ni dignidad, justicia ni libertad.  Sin amor no se puede crear ningún tipo de proyecto fructífero por el bien de todos y del planeta. Sin amor no habrá respeto ni educación, ya que la falta de amor es el odio, la venganza, la destrucción y estos sentimientos duros crean mares de rocas lo que trae consigo debilitamiento, incertidumbre y violencia.

Es el momento de la unión de las culturas, cada una  con sus diferencias  -creencias, tradiciones, lenguas- para que todas aprendamos de todos y podamos disfrutar de ellas; es la hora del diálogo, de la reconciliación, de erradicar todas esas situaciones terribles que padecemos en mayor o en menor medida. Es hora de creer en el amor no como posesión sino como esencia de creación para un bien mayor que es el bienestar de la humanidad entera.

El amor es la esencia de la semilla de la vida en todas sus manifestaciones, y a la que tenemos que proteger para que siga habiendo vida en el presente y en el futuro.

"...Enciende con tu mano la nueva música del mundo,
la canción marinera de mañana,
el himno venidero de los hombres..."
(León Felipe 1884-1968)
                                            (foto privada)